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Full text of "El lujo de la miseria : comedia en 3 actos y en verso"

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EL LUJO 



DE LA MISERIA 



COMEDIA EN 3 ACTOS Y EN VERSO 



ORIGINAL DE 




MONTEVIDEO 
IMPRENTA «HISPáNO-AMERlCANA,» 25 DE MAYO. N? 60 



1875 



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A MI ESPOSA 

Si una corona el genio deparara 
y en mi sien de poeta ia pusiera, 
eoo íntimo placer yo ia arrancara 
y á ta freole de madre la ciñera, 

(Simarlo (0>. (S&orbon. 
Montevideo, junio 46 de 1875, 







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ACTO PRIMERO 

Sala decentemente amueblada, que sirve á la vez como 
taller de pintor : sobre el cabaikie, un cuadro re- 
presentando un paisaje ; lienzos, caja de pinturas, 
pinceles, etc. ele. — (es la tabde) 

ESCENA I 

MEGO Y MAGDALENA 

Mag. Aquí un grau triunfo te espera; 

es un hermoso paisaje! 
Diego Déjame, copio el ropaje 

que viste la primavera. 

Mira ese tenue arrebol 

queá simple vista se alcanza ; 

contempla allá en lontananza 

cuan dulce declina el sol. 

Mira aquella nube azul 

que tan limpia se diseña; 

líjate cuál se despeña 

entre cortinas de tul, 

la luz suave y temblorosa 

llena de melancolía, 

cou que le da paso el dia 

á la noche misteriosa. 
Mag. Magnífica perspectiva 

de sin igual gentileza !. . . . 

veo ia naturaleza 

con su gala primitiva. 
Diego Mas distante un poco; asi. (Magdalena 

hace lo que Diego le indica,} 

Haz un anteojo ia mano, p 

mira, en él todo es lozano . , . ♦ fc>£3£83 



* 8 



mAGí 



Diego 
Mag. 

Diego 
Mag. 



. 



Bien lo reo desde aquí s 
copiastes á la natura 
y ha alcanzado tu pincel 
agrupar allí en tropel 
su frescor y galanura. 
Verdad que es bello el paisaje ? 

Hay gala en su colorido 
y un algo de indefinido 
que habla al alma otro lenguaje. 
Verdad para concebir 
y verdad para pintar. . . . 
Todos no saben amar , 
todos no saben sentir ! 
Lo que ese cuadro revela 
el vulgo no lo comprende ; 
él dice que el hombre aprende 
de la natura en la escuela. 
Y aquel que el amor conquista 
marchando del bien en pos, 
con la inspiración de Dios 
hace su gloria de artista. 
La sublime inspiración 
que del santo solio emana , 
es lo que al alma cristiana 
la sagrada religión. 

Ante el dolo y falsedad 
baja humilde !a cabeza 
el que en el orgullo empieza 
y muere en la adversidad ! 
Pero yo es bien que resista 
del orgullo á los placeres : 
ay ! si todas las mujeres 
fueran esposas de artista I. . . . 

Mas lujo , suntuosidad , 

ciega al creyente un momento; 
la virtud y el sentimiento 
los ahog-á la vanidad ! 



Orgulloso me coníemplo 
en esta santa quietud ; 
donde habita la virtud 
es siempre el hogar un templo. 

Y los niños, Magdalena? 
Piensas que los he olvidado ? 
El uno está sin cuidado. 
Duerme? 

Gomo cosa buena. 
Me gusta; y Elisa? 

Está 
jugando, su vida es , esa. 
Quiero que venga áíamesa. 
No te aflijas, ya vendrá. 
Es muy galiarda y gentil. . . . 

Si vieras qué cosas tiene ! 

Lo que es á mí me entretiene 
con su decir infantil. 
Hoy me explicaba á su modo 
ese cuadro , y me decía 
algo que la sonreía , 
porque lo comprende todo. 
Fija la vista formal 
sobre este ó aquel objeto , 
y luego me habla en secreto 
con su lenguaje especial. 

Y con ademan prolijo 

me explica .... tú que eres padre 
comprendes bien que la madre 
sabe traducir al hijo. 

Y á ese lenguaje sin par 

no hay un alma que resista. . . . 



ESCENA II 

LOS MSJVÓS Y CONRADO 

Puede al taller del artista 
un profano penetrar? 



» - l ==1<J — 

Diego En casa del hombre honrado 
se entra sin temor alguno. 

Conr. Pensaba ser importuno. 

Diego Nunca lo fuiste , Conrado. 

Conr. Magdalena 

Mag. Hora bendita ! 

Qué nube le ha traído á casa , 
cuando mas de un mes se pasa 
sin honrarnos su visita ? 

Conr. Verdad es , tal vez aquí 
voluble un tanto parezco , 
mas no lo soy , y merezco 
que no me juzguen asi. 
Mi vida , según infiero 
tiene sus faces , no hay duda , 
pero la razón me escuda 
si pensáis que soy soltero. 
El teatro , el baile , el casino 
roban tiempo de tal modo 
que para asistir á todo 
haria doble camino. 
No se puede desairar 
un convite para un té , 
y si es que luego hay soirée 
Es necesario esperar. 
Pero en fin hago de modo 
de no faltar á una cita 
ni al baile ; ni á la visita , 
¡ y á los bufos sobre todo ! 
El que posee el idioma 
como lo habla el parisién , 
halla en los bufos su edén 
y no pierde ni una coma. 
Por eso es que muchos van 
por gozar horas amenas ; 
allí se olvidan las penas 
con las comedias que dan. 
Allí todo es commeil faut, 



— 11 — 

y la gente fassionable 
encuentra su confortable, 
que es lo que preciso yo. 
Salgo del teatro á cenar, 
me levanto al mediodía, 
y á mademoiselle María 
luego voy á visitar. 
Almuerzo allí una perdiz 
mientras hablamos de dramas , 
del talento de las damas , 
de que ella es primera actriz. 
Y después de mucho hablar , 
por supuesto , con gran fuego , 
le doy mi adiós , hasta luego 
por si puedo retornar ; 
ofreciendo remitir 
en ocasión oportuna 
mi crónica á « La Tribuna» , 
que es donde suelo escribir. 
Mi vida es tal cual la digo , 
y excusáis el calumniarme 
si es que empezáis por juzgarme 
como se juzga al amigo. 
No puedo juzgar, Conrado, 
tu conducta de soltero , 
pues conociéndote, espero 
verte muy pronto casado. 
Eso también creo yo. 
Cargar no me hace el demonio 
con la cruz del matrimonio. 
Ya la cargará Yd. 

No! 
Pues pensando muy formal 
sobre el matrimonio un dia 
me atacó una hipocondría 
de llevarme al hospital. 
Luego vino la reacción , 
que fué reacción saludable , 



*§P"w^— — i¿ — 

y juré no ser amable 
jamás con el corazón, 
pues siendo al fin una entraña 
no hay que tenerla reparo . 
Oh ! la cabeza es el faro 
que con su luz acompaña. 
Ella me dice : á gozar, 
y yo ahogando al corazón ; 
no le acepto una pasión 
que le llegue a dominar. 
Casarse, j válgame el cielo ! 
Amar , sin haber amor, 
es trasplantar una flor 
en un páramo de hielo. 
Oh ! no , Diego , hasta ese abismo 
mi fantasía no vuela ; 
soy sectario de esa escuela 
que llaman el platonismo. 
Amar mucho , hasta el ideal, 
sin malicia, sin engaño , 
pero no aceptar el daño 
de ser víctima, no tal. 
Hacer de la triste vida 
un continuado festín , 
y escoger en el jardín 
la flor mas apetecida; 
y su aroma al aspirar 
quedar de gozo embriagado 
y al sentirlo evaporado 
ir otra nueva á buscar ; 
sin que me quede pasión 
ni lástima á su belleza, ' 
y dejar ala cabeza 
que domine al corazón. 
MaG. Que me ria no es desliz 

al escucharlo , Conrado ; 
ay ! si Vd. hubiera amado , 
quizá fuera mas feliz ! 



Pero por Dios , Magdalena , 
no cree Vd. que esa pasión 
es la mas dura lección 
con que al hombre se encadena? 

No cree Vd? 

Vamos con calma : 

creo que el amor sublime 
hasta al perverso redime 
y nos purifica el alma ; 
porque si se funde en dos 
un amor inmaculado, 
algo grande lo ha creado , 
y es el hálito de ©ios. 
Sin el amor que concilia 
cuanto grande hay que esperar . 
decid, ¿qué fuera el hogar? 
qué fuera de la familia ? 
¿ Qué el bien ? ¿ qué la religión ? 
¿ qué la virtud , la pureza ? 
Pasto de negra torpeza , 
liviandad, profanación ! 

Muy bien, Magdalena ; espera. 
Verdad es, mal que te cuadre: [á Conrado) 
esta lección déla madre 
es una lección severa. 

Convincente es el sermón , 
patético hasta lo sumo , 
pero no vence , presumo , 
mi ya fundada opinión. 
No me casaré , señora , 
porque de veras infiero 
que siempre el hombre soltero 
otra existencia atesora. 
Si el amor llega á tocarme , 
Magdalena , á Vd. vendré 
para que- me preste fe, 
puesto que habrá do faltarme . 



Diego Conrado, por lo que creo 

y por lo mucho que he visto 
tendrás que ayudar ai Cristo 
como Simón Cirineo. 
Ya entre tinieblas ó luz , 
sobre tapices ó escombros 
habrás de llevar en hombros 
la pesadísima cruz. 
Esa cruz que es tan pesada 
si amor no ayuda á cargarla, 
pero que es fácil llevarla 
cuando es por dos disputada. 
Esa cruz hace un edén 
del hogar y la familia, 
si en ella mujer concilia 
cuanto grande encierra el bien. 

Cjnr. Tú también, por San Antonio ! 

¿ya te has vuelto misionero, 
apóstol ó limosnero 
del que inventó el matrimonio? 
Toma el bordón , peregrina 
y catequiza clemente 
a toda esa buena gente 
que no está con tu doctrina. 
Ye si formas el redil 
de tu palabra al fervor. 
Y di ¿ no fuera mejor 
el matrimonio civil? 
Que talvez por él entrara , 
pues siendo solo un contrato ■ 
si elí a me daba un mal rato 
cual la encontré la dejara. 
Que en esto el hombre no peca , 
pues siendo la vida corta , 
siempre redimir importa 
el peso de una hipoteca. 
O hacer que la parca Atropus 
de mi ángel la vida cort*: 1 : 



esto es , darle el pasaporte 

y finis coronat opus. ) 

(pausa , quiere interrumpirle Magdaknü ) 

Y ya sé á juicio cabal 

que hay aquí una escuela mixta , 

pues el taller del artista 

cátedra es matrimonial. 
Mag. No crea vd que el sarcasmo 

me obliga á dejar la brecha ; 

tiempo al tiempo , y cosa hecha 

para apagar su entusiasmo. 

Ya encontrará en su carrera 

alguna flor , que con calma 

haga penetrar en su alma 

la suave esencia primera ; 

y al aspirarla, sin pena 

sienta usté el alma elevarse : 

entonces ha de acordarse 

de su amiga Magdalena. 

Hasta entonces, se lo ruego 

dejemos esta cuestión. 

Qué tal la combinación 

del lienzo que pinta Diego? 
Conr. Aquí la naturaleza 

está viva, palpitante; 

es un cuadro interesante 

de una exquisita belleza. 

I Qué bello bajo el ramaje 

y sobre el tapiz de flores 

fuera platicar de amores 

contemplando ese paisaje ¡ 

Poesía ? (siempre pintando) 

No en verdad : 

al mirar belleza tanta 

el alma vuela y se encanta 

de Dios en la majestad ! 

Allí con una mujer 

pura, casta, enamorada, 



^ 



Al fulgor de su mirada 
un cielo abierto entrever*, 
hablar de amor extasiados , 
fundir dos almas en una 
y verse al salir la luna 
por su rayo iluminados. 
Esto fuera en conclusión 
vivir de amor embriagado. 
Mag. Ya se acerca vd., Conrado, 

á su propia redención. 
Quien ama asila natura 
y de su gala va en pos , 
ve la grandeza de Dios , 
ve su sublime hermosura. 

Y mal puede blasfemar 
de lo que Dios ha creado ; 
la mujer es el dechado 

del ángel que enseña á amar. 
Goxr. Vd. lo creyó en buen hora ; 

efectos del entusiasmo : 

para mí fuera un sarcasmo 

pensar en amar , señora. 
Diego No creo una aberración 

cuando así te escucho hablar? 
Mag, Deja, que viene aparar 

á su propia redención. 

Cone. No tai 

Mag. Es una disculpa : 

Vd. ya lo ha confesado. 
Gonr. Si ese cuadro me ha inspirado, 

Diego es quien tiene lacuip-. 
Mag. Pues bien, vamos á comer; 

ya hablaremos con mas calma 

délo que puede en el alma 

el amor de u n a m u j e r . 

Y a me 1! a m a el ch-i q ui ti n i 

conque, á la mesa , Conrado. (rase,) 



ESCENA III 

LOS MISMOS Y MAGDALENA DENTRO 

Aunque estaba convidado , 
me quedo. 

Vamos, por fin 
hoy nos harás compañía. 
Por hablar con Magdalena 
y oirsu eterna cantilena 
me pasara todo un dia. 
Ella cree que son infieles 
mis creencias de celibato . 
Vamos. (desde adentro) 

Espérame un rato 
que acomode los pinceles. 
Que se enfria ! 

Tanta prisa. 
Vamos. 



Y la niña ? 



An avant , moncher. 



Una mujer: 
ahora escucharás á Elisa. —(Se van) 

ESCENA ÍV. 

LAURA Y MARÍA 



Ya llegamos ; con razón 

venir aquí me intimida : 

parece esto una guarida ; 

si esto es un caramanchón. 

Que han de estar comiendo infiero. 

Tal vez están en la mesa. 

Es claro: la gente esa 

ahora come su puchero . 

Mire vd. qué lienzo. 

Ah! sí, 



Yo por proteger á Diego 
le hice hacer un cuadro, y luego 
de veras me arrepentí. 
Porque no hay el colorido 
ni esa belleza tan fiel 

Íue tiene el franco pincel 
e un pintor esclarecido. 

Para cuadros, no hay que hablar; 

la Europa en eso es primero , 

y un cuadro , siendo extranjero 

tiene mucho que admirar. 
Lau. Pero aquí hay vida, hay belleza; 

mire vd. que perspectiva! 

lo que es á mí me cautiva : 

si eso es la naturaleza. 
María A quien no es conocedor 

ese cuadro halagaría 

mas convéncete , hija mia , 

lo extranjero es lo mejor. 
Lau. No estoy del todo de acuerdo : 

aunque profana en pintura , 

aquí veo la natura ; 

y si es que mal no recuerdo 

elogió vd. los afanes 

de otro pintor compatriota 

que ya es artista de nota. 
Mama Creo que me hablas de Blanes. 
Lau. Sí , señora , de él hablé. 

María Pues lo que es á mí María , 

me gusta una oleografía (mareado) 

en donde el arte se ve. 

Pero aquí nuestros paisanos , 

según dice mi marido, 

como de aquí no han. salido 

son en el arte profanos. 

Es necesario viajar, 

ver Roma , Milán , Turin , 

y asi aproximarse en fin 



á lo que van á estudiar. 
Esto dice mi marido, 
y creo tiene razón, 
pues los italianos son 
los que para eso han nacido. 
Pues de Blanes á fé mia 
los cuadros son un portento , 
y creo que su talento 
mas de uno le envidiaría. 
Su pintura es especial , 
y hay algo que maravilla ; 
después La fiebre amarilla , 

ha visto usted cuadro igual? 

Es que aquella mente fragua 
bellezas que su pincel 
luego las traduce fiel. 

La Revista de Rancagua 

De mediocridad no pasa 

Ya vienen ; han concluido. 

ESCENA V. 

LAS MISMAS Y DIEGO 

Qué viento las ha traído ? {con mucha 

amabilidad) 
Tanto bueno por mi casa 1 

María! 

Cómo está, Diego? 
Bien; y la preciosa Laura? 
siempre pura como' el aura 
que del sol mitiga el fuego. 
A mas de pintor poeta !. . . . 
No , Laura , la verdad pura ; 
el aura juega y murmura 
con la tímida violeta. 
Siento que el sol ya declina , 



sino en el lienzo áfé mia 

otra flor aumentaría. 
Lau. Y fuera? 

Diego Una clavellina. 

Pues robando á su mejilla 

el rojo que la colora 

hiciera en el lienzo ahora 

mi perfecta maravilla. 

Lau. Gracias 

Diego Magdalena! ven. (llamando) 

María Se quedó de sobremesa? 
Diego Conrado ! aquí una sorpresa (desde la 

puerta) 

se te prepara. 
Conr. Muy bien. (de adentro) 

ESCENA Yí 

LOS MISMOS , MAGDALENA ¥ CONRADO 

Mag. Hermana, tanto placer.... (con efusión) 

Cómo estás? También Laurita? 
María Salimos de una visita 

y te venimos á ver. 
Mag. Telo agradezco á fó mia. 

María Lo merezco, Magdalena; 

pues venir aquí da pena. 

Jesús qué calle , hija mia ! 

si esto es vivir en la Union. 

Qué desierto ! 
Mag. Es la costumbre. 

María Alabo tu mansedumbre. 
Conr. ( Sapristi-que belle pichón ) 

María Yo trabajó con ahinco 

por lograr. . . . 
Mag. Estás mudada? 

María Ahora mi nueva morada 

es calle del Veinticinco. 



Hay un gran salón muy mono , 

y por fin he conseguido 

que convide mi marido . 

á la gente de gran tono ; 

y allí se baila , se canta , 

se dan hermosos soirée : 

los jueves ofrezco un té. 

( Esta señora me encanta ) {desde ¡apuerta) 

Y tus niños? 

En la cama. 

Y tu Ernestina y Romeo ? 
Ha dias que no los veo : 
de ellos se preocupa el ama. 
No los crias?. . . . 

Bueno fuera ! 
yo tantas penas no arrostro 
quieres que quebrante el rostro: 
en la flor de primavera ? 
Los niños , cuando hay dinero , 
una nodriza los cria, 

y una es libre todo el dia 

Quién es ese caballero ? ( por Conrado ) 

Con tanta conversación 

de lujo y nueva morada 

ya no pude decir nada, 

ni hacer la presentación. 

Pero ahora , ven , Conrado : 

la señora de Soler , 

hermana de mi mujer. 

Yo me honro en ser presentado. 

Don Conrado Santillana , 

que es mi amigo de la infancia. . . . 

na poco vino de Francia. . . . 

La señorita de Arana. 

Señora , tanto placer. . . , 

Lo es para mí , caballero. 

Es que mi amigo es soltero. 

Tanto mejor á mi ver. 



Diego Mas es por demás ingrato ; 

nada ama ni nada anhela. 
Mag. El ha formado su escuela 

y piensa en el celibato. ( quiere inter- 
rumpirla ) 

Lo acaba Vd. de decir. . . . 
Conr. No tan lato , Magdalena ; 

la vida mia es muy buena , 

pero no puede seguir. 
Mag. Hola? cambíala cuestión: 

hablo por lo que ha expresado. 

Pronto llega Vd., Conrado , 

á su propia redención. 
Conr. Señora , no haga Vd. caso ; 

Magdalena se chancea. 

Señorita, ella desea 

derrotarme en campo raso. 
Mag. No tal. 

Conr. Por Dios , Magdalena ; 

vd. me arroja en el fuego. 
Mag. No es verdad?— responde , Diego. 

Diego Algo hay de eso. 
Conr. Enhorabuena. 

Quizá he dicho sin pensar. . . . 

y hablé sobre el platonismo : 

cosa es esa, que á mí mismo 

me ha dado que cavilar. 

Mas no paré la atención , 

ni he meditado un momento 

sobre lo que es el tormento 

que produce esa pasión. 

Si el amor , por suerte cruel , 

nos vence al primer amago , 

yo para huir de su estrago 

me pongo muy lejos de él. 
María Pero si en ese camino 

que hacemos en la existencia • 

halla una flor cuya esencia 



— Zó — 

viene á cambiar su destino , 

una flor cuya pureza 

su alma virgen aromando , 

vaya su vida llenando 

de encantos y de belleza •• 

dígame Vd., entretanto 

fuera tan cruel que ai mirarla 

no se bajara á tomarla 

envidioso de su encanto ? 

Veo te vencen , Conrado, [desde el cuadro) 

Si esa flor, amigo mió, 

fuera Laura, desconfío 

que me hubiera cautivado. ( mucha m- 

tencion. ) 
Gracias , señor Santillana. 
Conque le agrada esa flor? 
Por ahí comienza el amor , 
que es la pasión mas tirana. 
Gracias ¿ por qué ? en realidad ( á Laura ) 
no expresé mi pensamiento? 
merece agradecimiento 
el que dicela verdad? 
Soy aun muy joven, señor, 
y jamás me he preocupado 
saber si á alguno he agradado 
ó si le he inspirado amor. 
El piano es mi distracción , 
mis padres forman mi encanto , 
mis ojos no vierten llanto , 
vive alegre el corazón. 
Qué mas se puede anhelar ? 
soy feliz hasta el exceso. 
Ya ve Vd., señor, por eso 
nunca he pensado en amar. 
Consecuente con mi táctica 
no quiero entrar en materia ; 
la cuestión es algo seria 
y en amor no tengo práctica. 



Mag. Temor de ser derrotado ?. < . , 

María Se escapa por la tangente. 

Diego Hace bien , que tiene al frente 

un cuerpo disciplinado. 

Tendió guerrilla esforzada ; 

ve al enemigo potente 

y piensa que es mas prudente 

una honrosa retirada. 

Es eso? 
Con. Puede ser , Diego ; 

es formidable enemigo , 

y es bien ponerse al abrigo 

para ampararse del fuego. 

María Se confiesa vd. vencido? 
Conr. Aconseja la prudencia 

retirarse ala presencia 

de un ejército aguerrido. 

Mi tesis está sentada ; 

tal vez en otra ocasión 

entre en esta discusión 

con la visera calada. 
María Lo aplazo á vd., Santularia. 

Con. Se lo agradezco , señora; 

marque vd. el dia y hora. 
María Hora las nueve y mañana; 

es jueves y mis salones 

se abren á mis convidados. 
Con. Seré de los agraciados. 

Va vd , Laura , á esas reuniones ? ( mu- 
cha intención.) 
Lau. Mamá no falta jamas , 

y por consecuencia 

Con. infiero 

que allí la veré. 
Lau. Lo espero. 

María Y tú , Magdalena , irás? 

Mag. Si Diego . -» 

Diego Yo no rae opongo. 



Pero .... ir á esos festines ', 
y con los dos chiquitines. .... 
No sé cómo me compongo. 
Déjalos en casa. 

Yo!..... 
dejar á mis pobres hijos 
sin mis cuidados prolijos ! . . 
Con una sirvienta. 

Nol 
Donde yo voy , ellos van. 
La gallina y sus polluelos. 
Vais á parecer abuelos : 
eso es tener mucho afán. 
No es de tono , Magdalena , 
asistir á las reuniones 
con monigotes llorones. 
Yo no estoy en esa escena. 
La diversión que me inspira 
es, cara hermana, el hogar; 
yo no pretendo alternar 
con el lujo y la mentira : 
un buen libro de instrucción , 
una aguja y la labor 
son, María, la mejor 
y mas santa distracción. 
Pero del baile el ioflujo ; 
la elegancia, la alegría.. .. 
Son los placeres , María , 
de la miseria del lujo. 
Con Arturo el tiempo pasa , 
y aun de mí misma me olvido 
ya al lado de mi marido 
ó en los quehaceres de casa. 
Vamos, lo dicho, estás lela ; 
diste ala tontera el brazo, 
y Diego se ha hecho un padrazo 
de la refinada escuela. 
No tal. María no tal. 



— 26 - 

Esclavo de mis deberes , 
no frecuento esos placeres 
que suelen causarnos mal. 
Si fueracomo Conrado , 
joven, poeta, elegante, 
rico , soltero y amante 
de lo ideal y exagerado , 
entonces , como él , muy luego 
sin temor recorrería 
el gran salón y la orgía 
y hasta el garito de juego. 
Mas quien tiene en la memoria 
sus deberes que cumplir , 
sabe que no ha de vivir 
solamente por la gloria ; 
sabe que ha de trabajar , 
que ha de llenar su misión 
y hacer con su contracción 
un santuario del hogar. 

Con. Con esa disertación 

con que al deber te encadenas , 
tú vas á ser el Mecenas 
déla civilización. 

María En un discurso profundo ; 
mas mi cuñado no siente 
que no quita lo valiente 
á lo cortés , en el mundo. 

Sin embargo , trabajar 

es hoy , Diego , un desvarío ; 
eso queda , amigo mió , 
para la gente vulgar. 
Hoy los hombres con audacia 
son banqueros , por ejemplo , 
y son sus salones templo 
de toda la aristocracia. 
La mujer debe gozar , 
ser esposa de un doctor, 
^ diputado ó proveedor , 



y aun se debe emancipar. 
Esto pasa en todas partes ; 
ya el lujo tendió sus alas , 
y no se miran las galas 
délo que llaman las artes. 
Siempre dirán •• el pintor, 
y por mas que ponga empeño , 
de un teatro pobre y pequeño 
tal vez es último actor. 
Un cuadro de inspiración ! 
lo hace, asunto concluido ; 
le pagan ¿ y ha conseguido 
salir de su condición? 
Hay un baile concurrido 
donde el comercio se agita? 
y al artista ¿quién le invita? 
quién recuerda su apellido ? 

Lo que tú has dicho es verdad ; 
¿ quién aun pobre artista ensalza? 
y es que hasta el genio no se alza 
jamás la vulgaridad ! 
Qué le importa ese mal tercio ? 
qué una invitación cualquiera , 
venga de donde viniera , 
hasta del alto comercio ! 
Porque el oro es su elemento , 
todo su amor y su anhelo , 
gentes, cifras, su desvelo 
es solo el tanto por ciento. 

Es verdad, bajo un capuz 
cree hallar esa humanidad 
en el sol la oscuridad 
y en las tinieblas la luz !. . . . 
Si me permitís yo tercio ; 
me gusta la discusión. 
Siento una proposición 
y voy á hablar del comercio. 



— zo — 

María Oigamos. 

Lau. Cosa es formal ? 

Cor*. Señorita , por ventura 

no he hablado con cordura? 
Lau. No he querido decir tal. 

Diego Tú eres poeta y artista , 

amasia naturaleza; 

asi ya te escucho , empieza. 
Con. Es una defensa mista. 

La señora de Soler 

sienta por toda premisa , 

que del arte la divisa 

debe desaparecer. 

Que el hombre ha de ser banquero , 

agiotista ó millonario , 

ó lo que es igual , sectario 

déla escuela del dinero. 

No importa «pues el talento 

sino del oro el influjo 

para que ella vista lujo , 

para que él sea un portento ; 

para que asista al casino 

y para abrir sus salones 

é invitar á sus reuniones 

alo aristócrata y fino. 

Yo que escribo villancicos , 

que hallo encanto en todas partes , 

busco á pobres en las artes 

y no en la bolsa á ios ricos. 
Diego Muy bien. 
Lau. Esa es mi opinión. 

Mag. Siga Vd: así , Conrado , 

que de seguro ha alcanzado 

la palma en la discusión. 
Con. Continúo. 

María Bien.... 

Con. Decia 

que y© prefiero al artista ¡ ,.., 



á quien su genio conquista 
honra , provecho y valia ! 
Es el trabajo, señora, 
quien ha podido alcanzar 
loque se ve realizar , 
cuanto la ciencia atesora. 
Fulton inventó el vapor ; 
Franklin el rayo sujeta , 
y Vernet , de su paleta 
saca riquezas y honor. 
Galvani acorta el espacio 
y al poder de su grandeza 
rinde humilde la cabeza 
el príncipe en su palacio. 
Y en fin , el saber humano 
con la ciencia se hermanaron 
y con el arte elevaron 
San Pablo y el Vaticano. 
Luego el estudio profundo 
hizo excursiones prolijas, 
y del arte son las hijas 
las maravillas del mundo. 
Bien , Conrado ; conocía 
tu fuerza como escritor , 
mas nunca como orador. 
Poesía!. . . . Poesía! 
Permita vd., Santillana, 
que á mi vez lo felicite. 
Señora , espero el desquite ; 
me lo dará vd. mañana. 
Por oírle á vd. discutir 
voy mañana ala reunión. 
Yo por la misma razón , 
porque te quiero aplaudir. 
Mañana , con mas espacio 
hablaremos , Santillana. 
Con mas espacio mañana 
hablaremos mas despacio. 



— FU- 
MARIA Vamonos, que es tarde ya: 

no faltarnos, Magdalena. 
Mag. Fuera faltar una pena. 

Diego También el pintor irá. ( con intención 

María Conque, adiós. 

Diego No hay que olvidar 

la casa del pobre artista. 
Mag. Galle de ¡a Reconquista , 

primera puerta al doblar. 
Conr. No hacer falta ten en cuenta. 

Diego Doy la palabra á mi hermana. 

Conr. Si, la sesión de mañana 

promete ser turbulenta. 

FIN DEL PRIMER ACTO 



*™*Q?~JíO ^SS3SX <ZJ-S>-~ 



ACTO SEGUNDO 

Sala de descanso en casa de María : gran lujo, tanto 

que contraste con la modesta decencia de la sala tíc 

recibo de Magdalena. 
Puerta al foro, á la derecha el gabinete de D. Agustín, 

á la izquierda entrada al salón, donde se supone se 

efectúa el baile. 

ESCENA I 

jüan (negro) 

Juan Yo á la puerta á recibir , 

pues ya está todo arreglado ; 
y á fe que pienso lucir : 
mi frac está reformado , 
qué mas se puede pedir? 
Nü hay casa en Montevideo 
que tenga otro Juan , lo dudo ; 
pues yo adivino el deseo 
y aunque negro , tosco y feo , 
suelo hacerme sordo-mudo. 
De todo lo que aquí pasa 
nadie trasluce ni jota : 
soy secretario de casa ; 
la propina no es escasa 
y la sisa no se nota. 

ESCENA II. 

JUAN Y FERMINA 

}ian Jesucristo ! la mucama. 



Cielos ! si me habrá escuchado I 
Ferm. La señora te ha llamado. 

Juan No la oí. 

Ferm. Pues bien , te llama. 

Juan (Tiene una lengua la indina , 

que es capaz de revolver ) 

Ferm "Vete pronto , que hay que hacer. 

Juan Ya voy, señora Fermüía. (vase) 

ESCENA III 

FERMINA ( Sola ) 

Qué negro mas holgazán ! 
y lo aguanta la señora !. . . . 
y ¿ quién dice nada ahora , 
cuando es el ídolo Juan ? 
El negro no es muy discreto , 
y ella en él tiene confianza ; 
yo no pierdo la esperanza 
de descubrir un secreto. 

ESCENA IV 
la misma Y jüan [que vuelve con una carta en ¡amano.) 

Juan Que ponga Vd. atención 

y que esté todo arreglado. 
Ferm. Tú te vas?.... 
Juan Por de contado 

á cumplir mi obligación. 
Ferm. Siempre con algún reproche ! 

sí, tendré que estar alerta. 

Fíjate Juan , que á la puerta 

ha detenídosé un coche. 
Juan Y ámi qué?. . . . 

Ferm. Es necesario 

que recibas á esa gente . 
Juan Yo tengo un negocio urgente. . . . 



Ferm. (Negro mas estrafalario ! ) 

Juan El coche aquí no ha parado : (asomándo- 

se al balcón,) 

es un carruaje cualquiera. 
Ferm. Como hay baile , bien pudiera 

venir algún convidado. 
Juan Jesús y qué lechuzón. 

Ferm. Si la señora lo sabe . . . .! 

Juan Seguro , le da la llave 

para abrir su corazón. (vase.) 

ESCENA V 

Fermina, sola, ( arreglando las sillas, etc. ) 

Vete ! ( pedazo de atún ) 

si ya me tiene aturdida ! 
no hay gente mas atrevida 
que estos hombres de betún ! 
Y asi , con lo que aquí pasa , 
que no se puede entender , 
ya no queda mas que hacer 
que abandonar esta casa. 
Entre el negro y la señora 
revuelven de tal manera 
que hasta una se desespera, 
sin descansar media horap 

ESCENA Vi. 

MARÍA Y FERMINA 

Mar. Viste si en el comedor 

está todo preparado? 
Ferm. Todo lo dejó arreglado 

como lo ordenó el señor. 
Mar. Pon los licores á mano 

y nada eches en olvido. 
Ferm. Mas los dulces no han venido 

de casa de Narizano. 



Mar. Qué hora es? 

Ferm. Solo las siete. 

Mar. No tardarán en venir. 

Y el señor? 
Ferm. Volvió á salir. 

Mar. Luz dejó en su gabinete ? 

Ferm. El gas aun está encendido. 

Mar. Parece que algo le pasa; 

entra , sale y vuelve á casa 

preocupado , distraido. 
Ferm. Cuando acabó de comer 

entró allí muy'cejijunto, ; 

como quien tiene un asunto 

difícil de resolver. 

Del pupitre abrió el cajón 

y unos papeles extrajo 

que volvió de arriba abajo 

con nerviosa agitación. 

luego se empezó á pasear 

tan mustio y ensimismado 

que ni siquiera ha notado 

que yo entré. 
Mar. Es particular. 

En la mesa no habló nada, 

comió poco y al salir 

se fué sin nada decir. 
Ferm. La cabeza preocupada 

tendrá , yo bien lo imagino-. 

vd. sábelo que pasa 

Mar. Pero nunca viene á casa 

con semblante tan mohino. 

Ferm. Quizá en la Bolsa 

Mar. Quizá 

haya tenido un quebranto : 

pero nunca será tanto. . . . 
Ferm. Eso el tiempo lo dirá. ( marcado, ) i 

Mar. Que no será nada espero. 

Fegm. Algunas cuentas pendientes. , . . {con in- 

tención.) 



— oo — i 

Mar. También tiene inconvenientes 

el oficio de Banquero. 

Pero dejemos de hablar 

de asunto que no entendemos; 

las mujeres no debemos 

esas cosas apreciar. 

Nosotras seguir los ocios 

debemos , eso es sabido; 

vestir con lujo ; el marido 

que se entienda en sus negocios. 

Es necesario vestirme , 

pues está todo arreglado , 

y quiero con el tocado 

ante esagente lucirme. 

Ven pues al toilette , Fermina, 

allí dos v trajes están 

y elegirás 

Ferm. Con afán. . , . 

Mar. Y una hermosa papalina. 

Hay uno color violeta 

con volantes carmesí, 

y el otro es de chantillí 

con gola María Antonieta . 

Tiene de Inglaterra encajes 

que valen mucho dinero ; 

oh l la mujer de un Banquero 

nunca repara en los trajes. 

Conque, Fermina , nos vamos? 

ya es hora de recibir ; 

no han de tardar en venir. 
Feem. Claro, y vestidas no estamos ! [vanse) 

ESCENA Vil 

don agustín. {mirando con aire preocupado, deja el 
sombrero en la primera silla ) 

Oh ! que horrible agitación ! 
y al fin quebrado S quebrado ! 



TJTT 



todo por haber obrado 
con generosa intención! 
Al empréstito jugué ; 
quise afirmarme en la baja 
y he tejido la mortaja 
que cubre mi buena fe. 
Bien preciso aparentar 
de los trenes el influjo; 
mucha farsa , mucho lujo 
para poder engañar. 
Entrar en esa comparsa 
que la sociedad adula ! 
y en laque solo especula 
la mas refinada farsa : 
y ocultando la verdad 
ante el vulgo majadero, 
oir le llama Banquero 
la necia credulidad! 

Y oculto tras la careta 

de honradez franca y austera , 
no descender de esa esfera 
que el vano mundo respeta. 

Y entre los tontos , ser lobo , 
parecer un potentado, 

y ser siempre el hombre honrado 
y el comerciante mas probo. 
Engañar con la verdad, 
usar deslumbrante lujo , 
y con las gentes de influjo 
tener familiaridad. 
Hablar de grandes caudales, 
jamas pararse en los miles , 
tratar de ferro-carriles 
y de inmensos capitales. 
Marchando por esa senda 
de progreso y de fomento 
puedo ser en un momento 
hasta ministro de Hacienda. 



Quién , cuando á todos asombre 
de mis trenes la grandeza , 
no bajará la cabeza 
para saludar al hombre ! 
Y quién al verme pasar 
no agitará su sombrero 
para adular al banquero 
que hoy acaba de quebrar? 
Lo dicho 1 entro en la comp arsa 
de íafalanje de moda , 
quién de entre esa gente toda 
podrá adivinar la farsa ! 

ESCENA VIH. 

DON AGUSTÍN , ENRIQUE Y MENDOZA 

Mend. Don Agustin ; buena noche. 
Agust. Felices noches , señores. 

(Todos son mis acreedores 

que vienen á verme en coche. ) 

Los esperaba. 
Enr. A estas citas 

no se falta , y con razón. 

La señora? 
Agust. En el salón 

recibiendo las visitas. 

Yo con el bullicio vivo. 
Mend. Lo que es eso bien se ve , 

y hoy las reuniones de usté 

ya tienen mucho atractivo. 

Verdad es que en sus salones 

solo se encuentra el buen tonof?. 
Agus. Quieren honrarme , y abono 

sus finas demostraciones. 

Quiere el comercio tal vez 

honrar mi pobre morada. 



Enr. Busca el comercio la entrada 

en casa de la honradez. 

Y si a esa honradez se agrega 
una fortuna cuantiosa .... 

Agus. No tanto , señor ; no es cosa 

que á tan alto grado llega. 

lie trabajado tal cuaJ , 

y he pisado con firmeza. 
Mend. Mas tiene usté una cabeza 

que vale todo un caudal. 

Agus. ( Me adulan ) 

Enr. ( Y lo ha creído. ) 

Mend. ( Ya sus letras he endosado. ) 

Y vd. siempre así, animado. 
Agus. Siempre alegre, divertido. 

( Se me parte el corazón. ) 
Enr. La fiesta estará animada I 

Agus. ■ Mucho , mucho : ( nada , nada 

saben de mí situación. ) 
Mend. (Pobre hombre í ) 

Agus. (Con qué dolor 

represento esta comedia ! ) 
Enr. ( Si hace este hombre una tragedia 

ha de ser un grande actor. ) 
Agust. Conque , amigos , al salón: 

ya la orquesta grata suena . ( música den- 
tro , muy suave. ) 

Alií se ahuyenta la pena 

y se ensancha el corazón . 
Mend. Y amos , y vd ? 
Agust. Yoles ruego. .. : 

espero otros convidados ; 

vayan libre de cuidados , 

por aquí ......( dirigiéndolos p&r la iz- 
quierda ) 

Enr. Bien. 

Mend. Hasta luego. 



ESCENA IV. 

don agustin solo ( con aire trágico ) 

Vive Dios que el antifaz 
empieza á dar resultados : 
muchos son los disfrazados 
que viven en gloria y paz. 
No importa, todo va bien; 
la suerte ya está tirada , 
y allá al fin de la jornada 
veremos quién vence á quién. 
Solo me quedo, ¡ ay de mí ! 
frente á frente á mi esperanza .... 

(asomándose al foro) 
Los amigos de confianza 
solo entrarán por aquí. 
Los otros van al salón 
directamente , yo , solo , 
ámi malestar inmolo 
mi deshecho corazón, (entra en su ga- 
binete. ) 

ESCENA X 

Fermina (entrando con un jarrón de flores que lo co- 
loca en la mesa del centro.) 

Aquí estas flores ; así 
se aromatiza el ambiente . 
Jesús ! pero cuánta gente 
hoy se ha descolgado aquí. ( asomán- 
dose al gabinete de D. Agustin. ) 
Ah ! ya está en casa el señor 
ó yo no sé lo que hablo , 
ó aqui se ha metido el diablo 
vamos Fermina; es mejor, (por el foro) 



ESCENA X. 

MENDOZA Y ENRIQUE 

Mend. Hay calor en el salón 

aqui es el aire mas puro 

Enr. Oh ! aqui respira seguro 

torrentes de aire el pulmón. 
Solo al entrar me asfixié ; 
hay jente allí con esceso. 

Mend. Por eso Enrique, por eso, 
A este salón te invité. 
Yiste á Laura que galana ? 

Ejrí La vi , mas dime ; has notado 

que no salió de su lado 
ni un momento Santillana? 

Mend. Alguna conquista al vuelo. 

Mas Laura es tan reservada. ,T< 

EnR. es muy niña , muy mimada 

aunque con ojos de cielo. 
Lo que yo estraño es Conrado, 
pues en esas aventuras 
no lo rinden hermosuras 
jamás le vi entusiasmado 
Pues dice que la muger 
es un adorno precioso , 
que es de lejos mas hermoso 
y muy fácil de romper. 
y que en fin para evitar 
su seductora elegancia ; 
preciso es poner distancia, 
para no esponerse á amar l 

Mewd. Es que no llegó su hora 

y aunque dice tener práctica 
bien puede destruir su táctica 
una mirada traidora. 
Sí la muger se propone 
rendir su misantropía 



no basta su balería , 
porque á perderla se expone. 
Quién resiste á una mirada? 
á una inocente sonrisa 
cuando al través se divisa 
de ella un alma apasionada ? 
Yo también quise luchar 
solo una vez en mi vida ; 
y aun me iací / , :• he^id; 
axJg la llego á toca 

$ í-Á -,. 

LOS MISMOS Y CONRADO 

Tal vez estáis murmurando. 
Eso no precisamente ; 
pero estábamos hablando 
del amor. . . . 

Filosofando 
sobre esa pasión vehemente? 
Cómo piensas tú , Conrado? 
Que es juego muy arriesgado 
y que es expuesto á perder 
si es que qaiere la mujer 
darnos un chasco pesado. 
No siempre fué tu opinión... 
la noto contradictoria. 
Contar con el corazón 
es exponer la victoria 
y acaso perder la accio«. 
Bravo í confesión de parle , 
chico , reJeva de prueba. 
No tienes por qué asombrarte. 
Sé que había de llegarte. 
Para mí no es cosa nueva. 
Luchando con el amor 
llegué hasta los treinta años ; 



siempre fui yo el vencedor , 
pues jamas los desengaños 
me hirieron con su rigor. 
Ahora que la sien blanquea 
y el alma virgen se halla, 
la conduzco á la batalla 
á sostener la pelea 
sin el broquel ni la malla. 
No sé si vencer podré , 
pero en la lucha entablada 
llevo conmigo la fé ; 
y al terminar la jornada 
tal vez ileso saldré. 

ESCENA XII. 

LOS MISMOS Y DON AGUSTÍN 

Agüs. La discusión escuché 

sostenida con calor. 

Mend. Hablábamos del amor. . . .' 

Agüs. Que es mala pasión á fé. 

Conr. Decia.... 

Mend. Que es muy formal 

el negocio , en pocos meses. . 

Agüs. Es deuda con intereses 

que se absorbe el capital. 

ESCENA XIII. 

IOS MISMOS Y MARÍA 

Mag. Qué deuda es esa , señores? 

Enr. No hablamos de la fundada : 

una deuda mas pesada 

que no encuentra corredores 
y que en la Bolsa hasta ahora 
no cotizan su valor. 



Vamos, qué deuda? — 

El amor 

De eso hablábamos, señora. 
Já ! já ! já ! me hace reir !. . . . 
Retirados del salón 

hablando de una pasión 

De que debemos huir. 

No dice eso mi marido. 

Ya lo veis, también caí, 

y soy feliz ; hasta aqui 

jamás me he arrepentido. 

Soltero vivia en ascuas ; 

á ella la hallé en mi camino ; 

de entonces cambió el destino ; 

la amé, me amó y santas pascuas* 

Pero, señor Santillana , 

un descuido , francamente , 

ha hecho no lo presente 

á mi esposo : esta mañana 

hablando de Magdalena 

recordé la discusión : 

conque esta presentación 

por franca debe ser buena. 

Mi esposo. . .. 

Permita que 
estreche , señor , su mano ; 
esta casa. . . . fuera en vano 
hoy ofrecérsela á vd. 
Cuente pues con mi amistad , 
muy pobre , pero sincera. 
La mia es muy verdadera , 
hija de la ingenuidad. 
A su padre he conocido 
si mi memoria no miente ; 
Fué. .. 

Primero dependiente 
y después , ya establecido , 
hizo comercio muy bajo. 



m 44 — 

Siempre iras del mostrador. 
Aflús. Fortuna hizo? 
Gonr. Sí señor, 

pero le costó trabajo !..*.. ( muy manado) 
Agus. Y murió, según colijo.,... 
Con?,, Hace diez años murió; 
Agus. Y su fortuna? 
Gonk. Quedó , 

y es la que conserva el hijo. 
Achjs. De manera que vd. hoy 

sus bienes habrá aumentado ? 
Gonr. El capital he salvado , 

pues comerciante no soy. 
Agus. La fortuna va en aumento ( como conci- 

biendo una idea alhagUma )■ 

puesta en bancos , en acciones f 
y en mil especulaciones 
que dan el ciento por ciento. 
Hoy no duerme el capital • 
su giro es maravilloso : 
quien hoy tiene es un coloso , 
pues centuplica el caudal. 

ESCENA XIV 

LOS MISMOS, MARÍA, ENRIQUE ¥ MENDOZA 

Maíua De negocio es la cuestión 

yeso, amibos, no io entiendo. 

Enr. Yo también poco comprendo. 

Mend, Ni yo.... 

Mabia Vamos al salón. 

No haga vd. que alguien aguarde. («0» 
marcada intm&vn ) 

Mend. Allí el corazón se ensancha. 
María Me debe vd. la revancha. 



Conr. Se la daré á vd. 

María ^ Mas tarde. [Mendoza 

da el brazo á María , y entran por la iz- 
quierda seguidos de Enrique. ) 

ESCENA XV. 

DON AGUSTÍN Y CONKADO 

Agls. Pues como íbamos hablando : 
sin ser calculista ducho , 
yo he ganado mucho , mucho , 
y continúo ganando. 
Un capital verbi-gracia 
como el que vd. tiene en pié , 
girado con buena fé 
sin temor de una desgracia , 
puede hoy producir millones 
en negocios , pero buenos : 
fomentando los terrenos 
y formando poblaciones. 
La tierra , por lo que veo , 
triplicará su valor ; 
no distante , no señor ; 
aquí, en Montevideo. 
Comprando hoy una heredad 
gastando algunos millares ; 
dividiendo esta en solares 
con tino y habilidad : 
calles anchas , arboledas , 
estanques, cascadas, fuentes, 
parques y hasta aguas corrientes 
y preciosas alamedas : 
verávd. qué pronto tiene 
su capital triplicado; 
pronto lo habrá vd, alcanzado , 
quizá el verano que viene. 
Luego hace Yd. UQchalé f 



y en fin , casas de su cuenta ; 

aumenta aquel barrio , aumenta , 

que es lo que precisa usted. 

Esto fácil se acomoda, 

pues mil ejemplos tenemos ; 

y en menos de un año , en menos , 

ese es el pueblo de moda. 
Co.\b. ( Aquí mi hombre se arrebata 

y cree enbaucarme , seguro ; 
í quiere salir de un apuro , 

pero girando mi plata. ) 

El cuadro es tan á lo vivo 

que de seguro alucina ; 

mas mi genio no se inclina s 

se precisa un hombre activo. 
Agls. Actividad absoluta ; 

áesto debo mi dinero, 

y en la bolsa soy banquero 

y allí llevo la battuta. 

ESCENA XVI. 

LOS MISMOS Y MARÍA 

Maria Vamos, vamos al salón , 

que lo esperan , Santularia. 
Comí. Bien, hablaremos mañana 

de nuestra especulación. 
Acus. Hablaremos. 

María Con vd. (presentándole el 

hrazo á Conrado ) 

Gracias ( cree que me ha pescado ) 
Conr. ( Este pez ya se ha enredado : 

no se escapa de la red) 
Agus. Mañana seré su socio 

y hablaremos, Santillana. 
CONR* Sí, D. Agustín, mañana 

hablaremos del negocio. 



Agis. Yo habría hallado remedio 
si no entrara mi mujer; 
sí , nada se puede hacer 
cuando hay mujeres por medio ! ) [sigue 
á María al salón ) 

ESCENA XVII 

diego Y magdalena ( esta con un traje sencillo pero 
decente. ) 

Mag. Qué lujo tan singular ! 

qué cortinas! qué tapices! 
;)íego Cuidado , no te deslices , 

que el lujo hace deslumhrar* 

El lujo es el conductor 

que á todos los vicios lleva » 

en este verso lo prueba 

un fecundísimo autor: 

« No te cuides de riquezas 

« Ni las envidies jamás ; 

« El dinero aumenta gustos ,. 

« Pero aminora la paz. 

Aquí se anida el caudal, 

que no envidio , Magdalena ; 

aquí la vida está llena 

de una atmósfera letal. 

Ya lo ves , todo es placer ; 

y esto lo miro con susto , 

porque yo estoy mas á gusto 

trabajando en el taller. 
Mag. Asómate, cuánta gala! 

si eso deslumhra la vista. 
Dittíü Pues la esposa del artista 

tiene que hacer antesala. 

Y esto haciéndola un favor 

que lo agradezco sincero ; 

porque en casa de un banquero 

es pobre cosa un pintor, 



Mag. Los niños duermen ahora 

y allí los cuida Fermina . 
Diego Tu hermana aquí se encamina 

y viene deslumbradora. 

Viene Laura y Santillana ; 

de seguro una conquista ! 

ESCENA XVIII 

/ 

LOS MISMOS, MARI4, LAURA V CONRADO 

Conb. Hola , distinguido artista ! ( con franca 

expansión ) 

María Magdalena [con sequedad) 

Mag. Gara hermana ! ( con efusión ) 

María Es tarde , y no te esperaba ; 

de media noche ya pasa. 

Pero con traje de casa ! 

Jesús, mujer ! 
Mas. Como estaba 

dijo Diego que viniera ; 

esto no es hacerte ultraje : 

tú no has invitado al traje ,. 

que eso ridículo fuera. 
Gonr* Bravo, Magdalena, así 

bien , muy bien ha contestado ; 

si el traje no es de brocado 

es que el brocado está aquí. 
María Pero por Dios , Santillana , 

ni la revancha me deja. 
Gonr. Mal hace vd. si se queja 

porque defiendo á su hermana. 

¿abe vd. que soy así , 

que es natural mi franqueza ; 

que si peco de torpeza 

evitarlo no está en mí, 

Y así la defensa tomo 

délos débiles, señora; 



me entusiasmo como ahora 

y hablo , mas yo no sé cómo. 
Mag. Doy á vd. gracias , Conrado. 

CíWff. Y , Diego, no dices nada ? ( Diego se ocu- 

pa en recorrer los cuadros. ) 
ItaEGO Dicen que en boca cerrada 

jamás moscas han entrado. ( cor rnii» 

feremia ) 
Conr. Tienes muy pronto el refrán. 
Lau. Cómo está vd. } Magdalena ? ( con efusión 

sincera. ) 
Mag. Bien , Laura ; y vd. ; tan buena? 

Laü. Y los niños? 

Mag. Aquí están. 

María Ah ! trajiste á los hijitos ! ( con tono de 

desagrado ) 
Mag. Sin ellos nunca he salido ; 

mas bien no hubiera venido 

que dejarlos , pobrecitos! 

No viven sin mis cariños : 

siempre están en mi presencia. 
María Mas también es ocurrencia 

venir á un baile con niños. 

Verdad es que tu tocado 

ni tu traje es aparente 

para una fiesta esplendente. 

Si vieras cuánto he bailado ! 
Diego Y bien, Conrado, qué tal? 

Te diviertes? 
Conr. No como antes , 

que para mí estos instantes 

eran mi goce especial. 
María Como tú no vas á entrar ( aw.itmndo ) 

ahora mismo , mandaré 

que les sirvan el café 

ó lo que quieran tomar. 

Voy al salón á volver , 

donde hay un calor que abrasa: 



los honores de la casa 

yo soy quien los debe hacer. 

Conque hasta luego. (vase.) 

ESCENA XIX 

LOS MISMOS , MENOS MARÍA 

Mag. Qué aprecio ( apoyándose en 

un sillón ) 

de su hermana ! oh , vanidad l 

Si es esta la sociedad , 

solo me inspira desprecio ! 
Conr. Yo haré á vdes. compañía. 
Lau. Yo también su idea sigo . 

En el baile me fatigo : 

ese bullicio me hastía. 
Diego Pero , Laurita, á su edad 

estas son las diversiones 

que alhagan los corazones, 

que hacen la felicidad ! 
Lau. Antes alegre y ufana , 

sin sentir ninguna cosa , 

volaba cual mariposa 

en una alegre mañana. 

Mas hoy, que la sociedad 

su doble faz me ha mostrado , 

en vez del engaño , he optado 

por la sencilla verdad. 

Porque hay cosas que á mi ver 

me causan tan lo dolor ! 

Ciego Vamos , siente vd. amor. 

Ai 7 . Amor, no, no puede ser; 

pero hoy algún sentimiento 
se encierra en el alma mia , 
placer y melancolía , 
en fin . no se lo que siento. 



Un algo que aquí se anida 
y que vive con el alma ; 
algo que quita la calma 
pero que aliéntala vida! 
Diego Tan joven y el desencanto 
en usted su áspid asesta ? 
Coxr. Es muy fácil la respuesta 

y voy á darla entre tanto. 
Guando el alma esperanzada 
busca en la verdad la vida , 
y el sentimiento se anida 
en una dicha soñada ; 
y después al despertar 
no queda un recuerdo solo 
á quien el vicio y el dolo 
no haya alcanzado á tocar ; 
entonces ya la razón 
se reconcentra y repliega ; 
yes que acaso el dolor llega 
á herirlo en el corazón. 
Un alma cual la de Laura, 
de una nobleza exquisita , 
otro espacio necesita 
donde vagar como el aura. 
Y al ver de esa sociedad 
lo que ya el alma predice 
se sonroja , la maldice , 
y busca la soledad! 

Diego Esa es verdad inconcusa. 

Conr. Ay ! Diego, incontrovertible. 

Mag. ( Qué desaire tan horrible ! 

Si no puedo hallarle excusa ! ) 

Lau. Mas, Magdalena, qué es eso? 

Está usted mala quizás? 

Mag. No es nada : el calor , el gas , 

porque hay calor con exceso. 

Diego Qué te puede incomodar? 

( Vamos, Magdalena , calma ). . . 



Mag. ( Es que se me oprime el alma 

y que no puedo llorar ! ) 
Conr. Magdalena, está vd. mala? 
Mag. Me siento un poco indispuesta. 

Lau. El bullicio de la fiesta. . . . 

Diego Buena fiesta , en la antesala, (<z Conrado.) 

Yamos ? 
Mag. ( Aquí nos adoran ) 

Haz que despierten los niños , 

mimándoles , con cariños 

ni aun despertándolos lloran. 
Conr. Conque vdes. del placer 

de que mi alma lleva el sello 

no participan ? 
Diego Qué es ello? 

Conr. Que he encontrado una mujer. 

Dije mal , un ángel puro 

que me ofrece la ventura ; 

un ser ideal de ternura ; 

una deidad, te lo juro. 

Y henchido mi corazón , 

hasta el delirio ha llegado. 
Mag. Al fin se acerca Conrado 

A su propia redención ? 
Conr; Es tan pura como el aura, 

tímida cual la violeta. 
Diego Quién es ? concluye , poeta. 
Conr. Quién ha de ser sino Laura? 
Lau. Pero. . . . ! bien. . . usté ha pensado. . .. 

Conr. Magdalena bien lo sabe 

y Diego tiene la llave 

del corazón de Conrado. 

Esto que digo es verdad , 

no soy capaz de mentir ; 

siento como sé sentir , 

y hablo con ingenuidad. 

Soy huertano y no os asombre „ 



TTT 



que siendo Diego mi amigo 
sabe (jue aquí yo no abrigo 
Nada indigno de mi nombre. 
La amo , á vd. como un muchacho ; 
vd me ha dicho que me ama ; 
Magdalena , esto se llama 
hablar claro y sin empacho. 
Con su cariño profundo 
hizo igual Diego á mi ver. 
Y no cambio á mi mujer 
por los tesoros del mundo ! 
Laurita , haga vd. merced. . . , 

Yo bien. ,.» 

Pues hable vd. claro.,», 

Es que 

Por qué ese reparo ? 

no soy amiga de vd ? 

Virgen aun á esa pasión 

he atendido á su reclamo , 

y por qué mentir ? le amo : 

tiene tan buen corazón !. . . . 

Esa es herencia hija mia. . . . 

hoy á su mamá la pido ; 

luego asunto concluido. . . i 

Si estoy loco de alegria ! 

Bien , felicito á los dos. 

Mas huid de la sociedad ! (con intención ) 

Oh ! sí , sí, la soledad ; 
allí mi mujer y Dios ! 
Conque, prepararse, Diego; 
y vd. también , Magdalena: 
los niños. . . . verán qué buena 
será aquella fiesta , y luego 
allí no sienta su basa 
el lujo ni los tocados; 
quedan desde hoy invitados ; 
tdlí con traje de casa. 



Mag. 

C0NR. 

Diego 
Conr. 



Diego 
Mag. 



No haré yo del lujo gala 
ni de vanidad conquista, 
ni la esposa del artista 
se quedará en la antesala. 
Una sola invitación, 
un té sencillo , decente. . . . 
Allí irá solo la gente 
que tenga buen corazón. 
Pues bien , mañana deseo 
ir á tu casa á almorzar. . . . 
A las diez. .. . 

No he de faltar 
Te esperamos. 

Ya lo creo. 
Doblemos la hoja , que aquí 
se aproxima tu cuñada. . . . 
Conrado , queda doblada. 
Vamos , Magdalena. 

Sí. 



ESCENA XX. 



LOS MISMOS , MARÍA , DON AGUSTÍN Y ENRIQUE 



María Qué es eso ? ... . se marchan ya ? 

les han servido café ?. . . . 
Ag«st. Oh! Diego, cómo está usté? 

tanto bueno por acá !. . . . 
María Enrique , mi hermana es esta ; 

su esposo. . . . 
Enr. Tanto placer. 

María Hoy nos han venido á ver 

cuando estábamos de fiesta. 

No extrañe vd. que ella vista 

así.... vamos.... tan sencilla ; 

eso anadie maravilla ; 

es la esposa de un artista. 



Y como no es su costumbre ( con tono 

despreciativo ) 
asistir á estas reuniones , 
no penetra en los' salones .... 
Diego ( Tal vez porque se deslumbre ! ) 
María Ya ve usté , es una desgracia. 
Diego O tal vez , felicidad ; 

para mi la sociedad 

MariA Calle vd. ; la aristocracia , {tono de des- 

yrecio ) 
es , Diego , lo que aquí vemos. 
Ustedes á oscuras viven 
y á ciertas jentes reciben 
que nosotras repelemos, 
vivir así es la verdad , 
entre la fiesta , el bullicio. . . . 
D1E60 En donde levanta el vicio 
templo á la inmoralidad. 
Donde el corazón se oculta 
en la molicie , señora ; 
donde el egoísmo mora 
y la verdad se sepulta. 
Donde se agita quizas 
el opulento banquero, 
que ha alcanzado con dinero 
lo que no soñó jamas! 
Sí , donde no hay corazón ; 
donde el hogar es un mito , 
y la conciencia alza un grito 
de justa reprobación. ( quiere interrunU 

prlo ) 
No , dejadme continuar , 
ahora no hay mas que oirme ; 
vd. ha querido herirme. 
Diego. ... 

Me van á escuchar. 
Mira aquel elegante 
que en medio el salón se agita 



es un pobre de le vita, 4 

un mísero vergonzante. 

Y ved aquel señorón 

que aristocracia respira 

y qne todo el mundo mira 

con aire de protección 5 

es el hijo de un banquero 

que después de haber quebrado- , 

su hijo es iodo un potentado , 

in 'perfecto caballero. 

Aquel otro que. z¡[>. ..,.., 

que es solo un farsante eterno, 

le cayó en gracia á un gobierno , 

en lo cual habrá hecho bien. 

Le prestó so protección , 

y el hombre que es algo listo. . ."• 

ya lo ven; está provisto 

á fuerza de adulación. 

El otro de mas allá , 

señores , en un momento 

le ha dado fama y talento 

el oro de su papá. 

Aquel es un egoísta , 

el otro una cifra andando ; 

ese que está ahí bailando 

es , señora , un agiotista í 

Esa es la gente que brilla 

y desprecia al artesano 

porque no cubre su mano 

con guantes de cabritilla. 

Esa vuestra sociedad , 

la que el dinero ha creado , 

no la que Dios ha enseñado 

de amor y fraternidad ! 

Yo desprecio la altivez 

con que encubre su falsía , 

ni acato otra jerarquía 

que el talento y la honradez. 



— 57 — 



Qué importa la inteligencia 

si se metaliza todo ; 

sí el siglo es siglo de lodo , 

siglo sin fé ni conciencia ? 

Ser artista ó escritor !. . . . 

Qué vale una medianía 

delante la jerarquía 

del agente seductor? 

La llave maestra, el dinero 

que en las fraguas se ha forjado 

del altivo potentado , 

dije mal , del usurero. 

Del hombre que sin talento 

con la audacia , solamente , 

piensa, vive, sueña y miente 

jugando al tanto por ciento 1 

Dejad pasar al vestiglo ! 

no ! no os pongáis por delante ; 

dejad paso al comerciante , 

que es el balancín del siglo ! 

Paso dadle al que conquista 
del oro la vil esencia! 

atrás la virtud , la ciencia ! 

atrás los sueños de artista! 
Entrada al agio fecundo ! 
su elocuencia es el dinero , 
y esa es la llave de acero 
que abre las puertas del mundo 1 
Esto , Diego , es inaudito. 
Esto no tiene perdón. 
Qué falta de educación ! 
De la de vd. necesito !. . . 
Esto lo tenia en cuenta 
cuando , Diego , te anunciaba 
que esta sesión , esperaba 
que había de ser turbulenta. 
Si se llega á traslucir 
en el salón lo que pasa, 



qué vergüenza !. . 

Agus. De mi casa, 

Diego , puede vd. salir. 

Diego Me voy , señor , al instante ; 

oid mi palabra indiscreta : 
- . voy a arrancar la careta 
del austero comerciante. 
Es este el esfuerzo artero 
con que engaña el ambicioso 
á ese círculo vicioso 
que aun lo contempla banquero, 
Quiere su ruina tapar 
con el fastuoso esplendor , ; 
porque no tiene el valor 
de poderlo confesar. 
Pues sin emplear la baraja 
, ni al monte exponer el oro , 
juega del pobre el tesoro 
en la bolsa al alza y baja. 
Y al contemplarse arruinado , 
viene arrastrando á la fosa 
á sus hijos , á su esposa , r 

por la ambición obcecado. 
Ya lo sabéis, el banquero 
pobre mañana , como antes , 
irá de los vergonzantes 
á ser tal vez compañero. 

María Arruinado! 

Agus. No , jamás ! 

miente vd. villanamente ! 
Dieoo No , don Agustín , quien miente 

es solovd. 
Agus. Estomas! 

Enr. No entré en su quiebra fatal. 

María Oh ! qué vergüenza , Dios sanio ! 
hiV, El lujo conduce á tanto ! 



— 59 — 

Yo me declaro neutral. 

Basta ya de humillación ; 
fuera al instante de casa : 
oh ! la cabeza se abrasa 
y me quema el corazón I 
Vete ; tú no eres mi hermana 
y no te quiero ya ver : 
nastarda tienes que ser ! 

Seré otra cosa mañana ; 
cuando te llegue á faltar 
lo que el dinero conquista , 
en la casa del artista 
encontrarás un hogar. 
Todas las que ves allí 
modelo de aristocracia, 
cuando sepan tu desgracia 
verás como huyen de tí ! 
Id y en esa sociedad 
de mujeres vanidosas 
preguntad á las esposas 
por la virtud , la lealtad. 
Preguntad en el hogar 
si la madre al hijo cria , 
y os dirán i qué tontería ! 
hay amas que pueden criar. 
Yo no piso ese escalón 
que á tanta desgracia lleva : 
la pobreza no es la prueba 
déla vil degradación ! 
Cuántas hay que en la inquietud 
de esa miseria salvaje 
cambian por un rico traje 
su pureza, su virtud ; . 
y halian en su insensatez 
al mirar su propio ultraje , 
con girones del ropaje 
pedazos de ¿u honradez. 



— 60 - 

Conr. Magdalena I.... 

Mag. Por favor 

perdonad si al verme hollada, 
el alma desesperada 
hoy revindica su honor. 

Qué ! por ventura el diner© 

al ultraje da derecho ? 
Di , María , qué te he hecho 
para insulto tan grosero? 
Gomo yo, laherguida frente; 
levanta en este momento , 
antes que el remordimiento 
en tí asome de repente. 

María Hiere ! que al cielo le plugo 

humillarme de esta suerte ; 
oh! prefiriera la muerte.... 

Mag. Soy tu juez , no tu verdugo ! . . . % 

Qué te hizo tu hermana , di ? 
por qué tu desprecio cebas 
y la hiél que en tu alma llevas 
quieres derramarla en mi ? 

María Yete. 

Diego Vamos. 

Mag. Vamos, si; 

trae los niño?. 
Conr. Aquí están. 

María Mi cabeza es un volcan. 
Agus. No sé lo que pasa en mí. 

Audacia hoy y sangre fria ; 

no puedo retroceder: 

he de ser y quiero ser; 

aun hay tiempo todavía. 
^Cuando la ruina amenaza 
¿Jo y el castillo va á caer, 
| , qué nos resta por hacer ? 



- 6i — 

lanzar firmas á la plaza. 
No mas torpes devaneos 
cuando grita la ambición ; 
hay que hacer como Sansón : 
morir con sus filisteos. 



FIN DEL SEGUNDO ACTO 



+*<¿ ! *0G2aiBGLQJ& m * 






ACTO TERCERO 

Sala adornad* con mas esmero que en el primer act* 
muebles decentes sin ser lujosos , es decir, un menaji 
de personas que sin vivir con pretensiones han mejo - 
rado de condición. 

El mismo caballete , lienzos diseminados, bocetos, pin" 
turas etc. Sobre el caballete una Purísima Cen* 
eepeion , en la cual trabaja Diego. 

ESCENA I. 

dieSo solo ( pintando ) 

Dieg© Qué bien se está en el hogar, 
ni envidioso ni envidiado ; 
un ángel del hombre al lado 
qué dichas no hace soñar 1 
Trabajando , sin afán , 
sin orgullo ni altivez , 
trae el pan de la honradez, 
que es el mas sabroso pan. 
La gloria ! . . . . el gran ideal 
que mi trabajo ambiciona ; 
sí, deseo una corona , 
mas no corona reaL 
La corona de laurel 
oue ciñe el genio en la frente 
ae aquel que con fé vehemente 
va de la gloria al dintel. 
La ambiciono, y son prolijos 
mis deseos por tal bien , 
para coronar la sien 
de la madre de mis hijos !. . . . 



ESCENA II. 

EL MISMO Y MAGDALENA 

Estabas en mi memoria, (al verla entrar) 
Es cierto , Diego?. . .. 

Pensaba 
que tu frente coronaba 
con el laurel de la gloria. 
Gracias , Diego , eso está bien 
para quien gloria conquista. . . . 
Si hay laurel para el artista, 
para la madre hay también. 
Es decir , para el desvelo 
de quien tal bondad abona , 
la virtud es su corona , 
la otra se la da el cielo 1 
Gracias , Diego , siempre así 
lleno de amor y cariño . 
Jugaba ahora con el niño 
y estaba pensando en tí. 
Vieras como sonreía 
al mirarme , es tu retrato; 
y si llora, al poco rato 
le renace la alegría. 
Madres que dejan sus hijos 
sin su risa contemplar , 
que no los sienten llorar 
en sus cuidados prolijos ; 
no son madres , no te asombre, 
ningún amor las inspira ; 
no son madres , no , mentira l 

no son dignas de ese nombre 

El ser que entre risa y llanto 

la pobre madre ha criado , 

con la lactancia le ha dado 

el primer bautismo santo !.... (Pausa) 

De Laura , sin que esto arguya, 



los hijos serán eomo ella. 

Dieg® Es bien cierto; el alma aquella 

tiene mucho de la tuya. 

Y á la verdad, Magdalena, 

pienso siempre que Conrado 

ha de hacer un buen casado ; 

porque Laurita es tan buena !. . . . 
Mag. Un mes que se desposaron 

y ya los ves tan campantes , 

sencillos , buenos como antes , 

ya ves cómo nos trataron. 

El está siempre de broma, 
Diego Y ella llena de bondad. 

ESCENA III. 

LOS MISMOS Y CONRADO 

f 

Cone. Salud y fraternidad !.... ( desde lapuerta ) 

Mag. Hablando del Rey de Roma. . . . 

Conr. Magnífica Concepción !. . . . ( preocupán- 

dose del cuadro ) 

Chico , te has vuelto un Murillo ; 
. lo que es yo me maravillo ; 

es esto la perfección ! 

Si te compraste esta casa 

hoy trabajando despacio , 

vas á comprarte un palacio. . . . 
Diego Mi ambición es muy escasa . 

Conr. Una Virgen sin adornos , ( contemplando 

el cuadro con entusiasmo ) 

qué escorzo, chico, qué cuello ; 

es el conjunto mas bello. 

Qué contornos , qué contornos I. . . . 
Diego Conrado, tu mente vuela 

y te hace ver la amistad 

por el prisma. . . . 
Conr. La verdad: 



— 65 — 

si se escapa déla tela ! 
Mag. Gracias, Conrado , sí , sí, ( con coquetería) 

por elogio tan cumplí do; 
las glorias de mi marido 
también me alcanzan á mí.... [Pausa) 

Y bien , Conrado , y Laurita ?. . . . 
Diego Es verdad : no he preguntado.. . . , 
Conb. Con el cuadro la he olvidado, 

qué diablo , afición maldita ! 

Alegre siempre la dejo. 

Ella tiene á Magdalena 

como la mujer mas buena : 

para ella no hay otro espejo. 
Mag. Nada menos esperaba , 

lo mismo la quiero yo 

Conr. Para los niños me dio ( sacando un caí * 

tucho. ) 

estos dulces, me olvidaba. 

Mag. Gracias!. 

Conb. Marchamos en popa. 

Ni en ella ni en mí hay doblez. 

Pero no tienen jerez 

ó coñac? venga una copa. 

Y un jerez amontillado , 
que creo que es el mejor. 
Eso es , jerez de pintor , 

de pintor rico y laureado ! 

Hazle traer, Magdalena, [vase Magdalena) 

ESCENA IV. 

DIEGO Y CONRADO 

Está la mañana fria. 
Pero hace un hermoso dia : 
la atmósfera está serena. 
Saprisii , que esa pintura ( con atención 

al cuadro) 
te ha de dar honra y provecho. 



^6 — 

Diego Sin embargo , satisfecho 

no estoy aun. i 

Conr. Qué locura ! 

Blanes , que es un gran pintor , 

estará acorde conmigo. 
Diego Blanes , como tú , es mi amigo 

y querrá hacerme favor. „ 

Siempre trató con cariño 

mis trabajos. 
Conr. Y esta vez.... 

Diego Magdalena , y el jerez ? 
Mag. Si se ha despertado el niño. ( desde aden» 

tro. ) 

Va á llevarlo la sirvienta. 

Luego voy. 

ESCENA V 

LOS MISMOS Y LA SIRVIENTA 

Entra la sirvienta con una bandeja, dos copas y una 

botella, cuya etiqueta es inteligible : la deja 

sobre la mesa y vase. } 

Conr. Amontillado ! . . . , ( leyendo la 

etiqueta) 
Diego Sirve dos copas , Conrado. 

Conr. Un topacio representa. ( mirando la eop* 

al trasluz.) 

Sapristi , deja el pincel; 

descanse el brazo un momento : 

tu talento es un talento 

que corre como lebrel. 
Diego Es que el azul de este manto 

me preocupa. 
Conr. Demasiado. 

Como que no lo has dejado. . . . 

Yen y hablemos entretanto. 



— 67 - 

Diioo Te haré el gusto , y en verdad , 
por hoy no pinto mas ropas. 

Conrí Apuremos las dos copas 
por nuestra felicidad 1 

ESCENA VI. 

LOS MISMOS Y MAGDALENA 

Maí. Y la de Laura y la mia? 

Coni. Bsa es la nuestra tambieD. 

Vosotras sois el edén 

de nuestra mutua alegría. 
Diego . Se durmió ? 
Mag. Es un dormilón ; 

y como es tan bueno el niño , 

cuando se le hace un cariño 

se duerme como un lirón. 
Conr. Ya sabrás que tu cuñado 

tronó.. . . . 
Diego De veras lo siento , 

que nunca el resentimiento 

quedó aquí reconcentrado. 
Conr. Alma noble por demás , 

digna siempre de respeto ; 

tú has encontrado el secreto 

de hacer el bien , nada mas. 
Mag. Y bien se puede sentir ( con sentimiento 

por los niños y María ; 

ella entonces no sabia , 

Conrado, lo que es sufrir. 

La ambición y el lujo , sola 

la hizo entrar en la comparsa 

de esa detestable farsa 

donde la yirlud se inmola. 

Y diga Vd., Santillana , 

los niñitos están buenos ?....' 
Cokr. Lo que es hasta ayer al menos ,.....-, 



— 68 — 

\ 

Ah ! pobre , pobre mi hermana ! 

Después de la infausta noche 

en que un desaire marcado 

te llevó desesperado 

k hacerle un justo reproche , 

él llamó sus acreedores , 

y ellos, buitres sin conciencia , 

alzaron en su presencia 

con menaje y con valores. 

Cogiéndose de la hebra 

por la sed de oro cegados , 

no atendieron , obcecados, 

lo declararon en quiebra. 

Pidió próroga , negaron , 

quiso pagar intereses , 

y los malditos ingleses 

por ningún arreglo entraron. 

Sin oro para hacer frente , 

les entregó sus carruajes, 

los brillantes y los trajes , 

y la vajilla esplendente. 

Y hoy es su pobreza tal , 

y tan intensa su pena , 

que su hermana , Magdalena , 

Viste traje de percal. 

Mag. Diego , es preciso hacer algo ; 
los niños qué culpa tienen? 

Conr. Qué pronto al deber se avienen I 
qué corazón mas hidalgo !. . . . 

Diego Por qué con tanto tesón 
trabajo en el lienzo ahora? 
Porque mi mente atesora 
el fuego del corazón. 
De hoy mas no abandonaré 
mi Concepción ni un instante ; 
á la obra , Diego , adelante , 
constancia , valor y fé 1. . . 

C®nr. Me gusta verte inspirado. 



— 69 - 

Diego Aquí arde una idea sola. 
Mag. Sí , de los genios la aureola 

tu cabeza ha circundado ! 
Diego El que hace un bien no zozobra 

ni ve de la gloria el brillo. 

Murillo , grande Murillo, [con inspiración) 

inspírame en esta obra !. . 

Poco falta ; á terminar ; 

con ella sembraré el bien : 

Diego , tú tienes también ( como hablan- 
do consigo mismo ) 

una deuda que pagar ! 

Tengo de salvarle creencia. 
Conr. Va su honor en la partida. 
Diego Su honor! la prenda querida 

que es de los hijos la herencia ! 

Dices que sus acreedores 

en la calle lo dejaron ; 

y á sus hijos no miraron ?. . . . 

Nada ven esos señores! 

Es que no hay ninguna arteria 

que no acepte el egoismo ? 

ó es que el hombre es un abismo 

de ambición y de miseria ?. . . 

La honra , crédito fecundo ! 

ya nada , Diego , le queda . 

La miseria! 

Ruio moneda 

que ya no pasa en el mundo ! 
Si dd crédito el favor 
se pierde, mal se vindica ; 
eso muy fácil se explica 
por las leyes del honor. 
Porque es como una avalancha 
que de lo alto se despeña, 
que al saltar de breña en breña 
mas su Yolúmen ensancha 1 



— 70 — 

El crédito es un valor 

que está en un arca encerrado , 

donde guarda el hombre honrado 

lo mas precioso : el honor I 
Conr. Diego, llegó la ocasión, 

me gusta verte inspirado ; 

termina el lienzo de grado ; 

concluye tu Concepción, 
Diego Oh ! si ,yo la venderé 

y haré dinero con ella, 

y con él , la acción mas bella 

no tengas duda que haré. 
ÜA6. Diego , déjame estréchate ; ( eoncibiend® 

la idea de Diego ) 

que orgullosa debo estar 

cuando siento palpitar 

tu corazón al tocarte !. . . . 
Diego Gracias : voy á continuar. 
Conr. ( Yo terminaré su obra ; 

si el dinero no me sobra 

puedo ese cuadro comprar. 

El gozará con su acción , 

ella gozará del bien , 

y don Agustín también 

encontrará protección 1 

Yo ^orgulloso sin igual , 

por toda compensación 

adornaré mi salón 

con un cuadro nacional. 

Mira, Diego, apasionada (intenciena- 

damente ) 

tengo una amiga del arte , 

y no dudo ha de comprarte 

tu preciosa Inmaculada. 

Me voy al momento , Diego , 

y antes que pase una hora , 

ó me traigo á la señora 

ó á su marido. Hasta luego ! {Vase) 



- 71 — 
ESCENA VII. 

LOS MISMOS, MENOS CONRADO 

Mag. Adiós I. . . .Qué grande intención í 

qué alma tan noble y tan bella , 

Qué fáciles leer en ella 

el libro del corazón ! 

Deja que te estreche fiel : 

lo que meditas comprendo, 

y mas vigor es toy viendo 

en tu fogoso pincel. 

Mas limpio es el colorido 

y mas diáfanas las tintas , 

y en los pliegues de esas cintas 

todo el arte se ha vertido. 
Die go Mira , la fuerza me sobra 

y con tanta fé me afano , 

que no vacila mi mano 

sobre e 1 campo de miobra. 
Mas. La mirada , dulce , así, 

clara , límpida , serena. . . . 
Diego Y á quién copio, Magdalena, 

á cjuién copio sino á tí 1 
Mag. Siempre amable, me complaces, 

y el corazón me lo explica : 

mas tu obra se magnifica 

con la idea con que la haces* 

ESCENA VIII 

los mismos y Elisa 

Elisa Ya he terminado , mamá , 

y he sabido la lección. 
Mag. Me gusta la contracción. 

Elisa Muy buenos dias , papá. 

Diego Muy buenos, Elisa mia. (dándok un be$*) 



&* '2 — 

Elisa Hoy no te besé la mano. 
Diego Me levanté muy temprano. 
Elisa Sí , papá , ya lo sabia. 

Diego Y supiste la lección ? 
Elisa Pregúntaselo á Marcela; 

no habrá maestro de escuela 

que sea mas regañón. 

No me pasa ni una coma 

y me regaña , papá , 

y algunas veces me da 

pellizcos, dice que es broma. 
Mag. Pellizcos , eso no quita 

que te quiera mucho y mucho. 
Elisa Qué hay , mamá , en e se cartucho ? (Repa- 

rando en el que trajo Conrado ) 
Mag. Te lo ha mandado Laurita. 

Elisa Es muy buena , no es verdad ? 

Mag. Tú que sus dulces admites 

Elisa Gomo que me da confites. 

Dale las gracias , mamá. 
Mag. Repártelo con Alberto ; 

si duerme no lo despiertes. 
Elisa Y para qué me lo adviertes , 

si yo jamás lo despierto. ( Vase) 

ESCENA IX. 
Diego , Magdalena , Conrado y Pérez 

Diego Ya de vuelta me presento 

y hacer el negocio espero : 

Diego, es este el caballero 

de quien hablé hace un momento. 

Don Juan Pérez y Rubí ; ( se saludan) 

Diego Fenandez , pintor. 
Diego A qué,debo tanto honor? 

Pérez El honor es para mí. 

Diego Me halla vd. con los pin celes , 



y siento que en este instante 

Soy admirador constante 
del divino arte de Apeles. 
Laura viene , la encontré ( á Magdalena 
no hace mucho , en el camino. 
Soberbio lienzo ! divino ! 
Ya ve vd : no le engañé. 
Señor, mil gracias; Conrado 
es en extremo entusiasta. 
Siendo pintura le basta : 
ya lo ve usté enagenado. 
Es capaz de creer, mi amigo, 
que soy Muriílo , no es cierto ? 
Si aquel no se hubiera muerto 
lo equivocara contigo. 
El tipo es hermoso , fiel ; 
hay en las tintas vigor. 
( El maldito corredor 
representa su papel. ) 
Contorno suave , relieve , ( como hablan- 
do consigo mism o. 
escorzo de gran finura ; 
esbeltez en la figura •. 
si parece que se mueve. 
Vamos, dé Vd. su opinión. 
V;-rdad que del lienzo sale? 
Mi opinión es ... . Cuánto vale 
esa espléndida creación? 
Tasar mi cuadro , en verdad , 
es difícil , caballero ; 
mi ambición no es el dinero. 
Hé aquí mi cara mitad 1 . . . 

ESCENA X. 



M 



LOS MISMOS Y LAURA 



Cara amiga 



Magdalena ! 



— 74 — 

Diego Laurita. 

Lau. Cómo está, Diego? 

Mag. Y la mamá ? 

Lau. Siempre buena. 

Diego Y Vd. , de venturas llena. 
Conr. Y yo de amor casi ciego. 

Lau. Felicito al gran pintor , ( Examinando el 

cuadro ) 

á quien la fama pregona ; 

ese cuadro es un primor , 

una bellísima flor 

para adornar su corona. 

Usted la puede ceñir ( á Magdalena. ) 

á la frente del artista 

que ha sabido concebir , 

y cuyo genio conquista 

un puesto en el porvenir. 
Diego Gracias, Laura, Vd. alhaga 

mi vanidad , sin prever 

que me puedo envanecer. 
Lau. El genio nunca se embriaga 

con elogios de mujer. 

ESCENA XI 

LOS MISMOS Y ELISA 

Elisa Mamá , se despertó Alberto. 

Mag. Voy. 

Lau. Elisa Una mujer!..;. 

Vamos , porque quiero ver 

al niño. 

Elisa Ya está despierto. 

Mag. Muy bien , aquí queda Diego. 

Caballero 

Pérez Mi señora 

Lau. No salgas , Conrado , ahora : 

vas á acompañarme luego. ( Vana 



— 75 — 
ESCENA XII 

DIEGO, CONRADO Y PÉREZ 

Time is money — en inglés : 
en cuánto ei lienzo has tasado ? 
En el precio no he pensado ; 
tásalo tú. 

Bueno es. 
Quieren ustedes que yo 
ponga precio. 

Ya se Te. 
Vamos, abra precio usté. 

Yo no debo . 

Porqué no? 
Porque soy el comprador. 
Para qué andar con apuros? 
Yo lo taso en diez mil duros. 
Eso es mucho. 

No señor. 
Diez mil duros: bien está, {señas di in- 
teligencia entre Pérez y Conrado, ) 

Yo compro so Concepción. 
Conforme en mí tasación , 
nada que decir hay ya. 
Hoy un lienzo sacrificas ( á Diego) 

en el que el arte se ufana ; 
mañana, Diego , mañana 
harás obras aun mas ricas. 
Te darán gloria y renombre, 
eso que el genio conquista, 
y esa auréola del artista 
quizás á tu patria asombre ! 
Eso es mucho , caballero , 
y supera mi esperanza. 
Las obras que el genio alcanza, 
jamás las paga el dinero. 



— 76 - 

Pérez Diez mil.... de muy buena gana. ( coloca 

sobre la mesa una cartera. ) 
Diego Mas aun no está terminado. 

Pérez Mejor, ya queda pagado. 

Conr. Lo que se ha de hacer mañana. . . . 

Diego Pero no puedo admitir; 

cuando termínela obra. . . . 
Conr. Mira, Diego , el tiempo sobra. 

Cuándo la piensas concluir ? 
Diego Trabajando con ahinco 

y con tanta inspiración , 

estará mi Concepción 

en cuatro diasó cinco. 
Conr. La llevo estando acabada, (á Pérez.) 

porque á su esposa quisiera 

mostrársela , y que la viera 

después de estar cclocada. 
Pérez Acepto eso , Saníillana. 

No haya prisa, mucha calma, (á Diego) 
Diego Trabajaré con el alma. 

Conr. Yeré ese esfuerzo mañana. 

Pérez Señor, orgulloso voy 

con la compra. 
Conr. Ya lo sigo. 

Diego Cuente vd. con el amigo ( dándose la mano) 

que se ha conquistado hoy. 
Pérez A los pies de su señora. . . . 

Quede vd. hasta la vista. 
Conr. Pronto vuelvo , noble artista ! 
Diego Te espero ? 
Conr. Sí , vuelvo ahora. 

ESCENA XIII. 

Dugo solo ( con íntima efusión ) 

Dios de sublime bondad , ¿ 

k quien mis preces ofrezco, 



— 77 — 

te agradezco , te agradezco 
tan grande felicidad ! 
He conseguido ya al fin 
mi ligereza pagar, 
pues que logro levantar 
al pobre Don Agustín. 
Yole he obligado ácaer ; 
pues á levantarlo voy ; 
ya soy otro hombre , ya soy 
quien ha podido poder. ( fuera de sí que-, 
riendo llamar á Magdalena ) 

Mag silencio ! no haya dos 

que sepan mi buena acción; * 

á concluir mi Concepción ! 

este secreto yo y Dios ! ( coge los 

-pinceles y luego vuelve á la escena ) 
No , no , le voy á escribir , 
porque ya el tiempo se pasa: 
pero, si no sé su casa; 
dónde voy á dirigir ?....( se sienta á esm- 
lir dando la espalda á la puerta del foro \ 

ESCENA XIV 

el mismo y Conrado ( desde la puerta ) 

Conh. Le pagué su comisión 

y se fué mi hombre contento ; 

qué diablo, el tanto por ciento 

hoy es una obligación. 

Escribe. 
Diego Don Agustín-. — ( leyendo en voz 

alta lo que va escribiendo ) 

« Perdone vd. si atrevido 

« con celeridad le pido 

« una cita ; porque al fin 

« hacerlo así no lo siento ; 

« su crédito está empeñado •. 



— 78 — 



« oiga vd. al hombre honrado 
a y no vacile un momento. 
« Su honor tome vd. en cuenta, 
« que para vd. el bienes : 
« calle de loa Treinta y Tres . 
* número ciento j cuarenta. ( 



cerrando la 
carta. ) 



Conrado la sabe h le. 
Coj»r. T Jo seré el conductor. 

Dibg© Hasoiclo? 
C§RR. El qué? 

Diego El tenor 

de esta carta? 
Cobis. Sí, escuché. 

Diego Sabes la casa , Conrado ? 

Cohr. Sí , la sé 7 en el momento 

la llevo, terminó el cuento. 
Diigo Sigilo. 

Conb. No haya cuidado ; 

solos estamos. 

Dua* Verdad 

Cojtr. Habla sin ambajes , Diego. 

Diego . Conrado. . . . 

Cohr. Por Dios te ruego, 

Confías en mi amistad? 

Di me , qué piensas hacer? 
Dieg© Á Don Agustín salvar. 

Coni. Pues bien , te voy á ayudar. 

Pronto lo vas á obtener. 
Diego De qué modo? 

Cojtr. Ya verás. 

Tú eres artista. 
Diego Adelante. 

Conr. Ahora me hago comerciante. 

Diego Y lo demás?... 
€o«R. Lo demás..--. . 

Diego Pero , se podrá arreglar ? 

Solo tengo diez mil pesos. 



— 79 — 

Buenos , muy buenos son esos 
para poder empezar. 
Comienzo por presumir 
que debe cien mil. 

Consiento. 
Con un setenta por ciento 
hoy se pueden redimir. 
Mas , Conrado , hay que mirar 
lo que alcanzo á disponer : 
es pequeñísimo. 

A ?er. 
Voy á capitalizar, [tomando la f turna, ) 
En brillantes , bien seguros, 
aumentando los carruajes, 
esto , sin poner los trajes, 
tiene bien treinta mil duros. 
Títulos, deuda fundada....... {haciendo 

números) 
Su casa, esto sin excesos , 
pueden dar. . . . veinte mil pesos , 

como quien no dice nada. 
Perotó, vas no sé dónde; 

tu cálculo 

Ineludible ; 
es la lógica inflexible 
que á los números responde. 
Treinta y veinte son cincuenta ; 
es el cálculo seguro. 
Mas no sale del apuro. 
Ahora pon tus diez á cuenta. 
No bastan. 

Tienes razón. 
Faltan. 

Bien , toma la pluma 
y haz la cuenta con aumento ; 
deduce el treinta por ciento 
y luego dame la suma. 
Cero es cero , cero es cero ; u l..¿. 



— 80 — 

quien de siete Meya tres .... 

Falta, Conrado. 
Gonr. Eso es, 

falta hasta el setenta entero. 

Vuelve á sumar otra vez. 
Diego Sumo y sumo , y sin embargo , 

por mas que aumento en el cargo , 

siempre nos faltan los diez. 

ESCENA XV. 

los mismos, Magdalenav laura 

Mag. Números? 

Conr. Cifras no mas. 

Lau. Es el pintor financista ? 

Diego A veces suele el artista 

(*u- hacer guarismos. 
Mag. Quizas. 

Diego Uno y cinco seis. 
Conr. ** Seguro , 

esa es lógica inflexible. 
Diego Faltan diez y no es posible. .. . 

Cómo sale de su apuro ? 
Mag. Bien.... aumento con placer [concibiendo 

una idea ) 

el capital. 
Diego Esa es buena.... ( riendo ) 

Con qué , pobre Magdalena I 
Mag. Conque? ya lo vasa ver. [vase) 

. ESCENA XVI 



LOS MISMOS MENOS MAGDALENA 






Diego Pues señor , hablo formal , 

no soñé que ella tenia i 

Conr. Chico , alguna lotería.... 



- 81 - 

Laü. Ahorros. 

Diego No sobra un real. 

ESCENA XVII. 

los mismos Y magdalena ( que entra ocultando algún 
objeto . ) 

Mag. Dice un refrán , que es verdad , 

que lo supérfluo no es bueno. 

Diego Y bien ? 

Mag. Bien.... 

Diego Me tienes lleno , 

hija, de curiosidad. 
Mag. Las joyas que sé apreciar 

son mis hijos , mi marido. 
Conr. Diego : tu esposa ha creído 

que los puede hipotecar. 
Mag. No es eso. 

Diego Acabarás? [con impaciencia) 

Mag. De explicarme mas excuso ; 

esto , que yo no lo uso , ( Coloca con ti- 
midez, sobre la mesa tres estuches de 

alhajas. ) 

ya ves , Diego , está de más. 

Tú, que tienes corazón, 

dejarás que yo á mi vez 

lleve esta cuota á los diez, {con modesta 

intención ) 
Diego Es sublime tu intención !( mucho senti' 

miento 
Mag. Tú á mi me los diste antes • 

no espero que me los cobres 

y mira Diego , los pobres 

no necesitan brillantes. 
Diego Abrázame. ( se abrazan ) 

Conr. ( con entusiasmo ) A los dos ; ( abraza 

ambos 



^2 — 

á mí también ; y me fundo 

que aun hay almas en el mundo 

con un reflejo de Dios!.... 
Diego Pero escuchaste?.... 
Mag; Sí tal ; 

todo , todo lo he oido. 
Conr. Qué digna es de su marido ! 

Lau. Qué alma tan angelical 1 

Diego A las cifras, sin apuros ; 

aumenta.... 
Conr. Cuánto ? 

Diego ( examinando las alhajas ) Tres cajas ; 

vendidas mal , tus alhajas 

pueden dar cuatro mil duros. 
Conr. Faltan seis. 

Lau. Si mi marido. . .'¡. (con ti- 

midez, ) 
Conr. Di , Laura , si esto va á escota. 

Lau. El resto 

Conr. Qué?... 

Lau. De mi dote 

se toma. 
Conr. Está concluido. 

Esta cuestión la resuelvo. 
Diego Nos volvimos corredores. 
Conr. Son dos ó tres tenedores. 

Dentro media hora -vuelvo. ( Medio rnu« 

tis, se vuelve de la puerta como recordando 

algo. ) 

Algo al fin se me olvidó , 

es decir , nos olvidamos. .... 

No importa , eso lo pagamos ( wflexio' 

nando) 

entre mi mujer y yo. 
ego Y qué es? 

nr. No hay mas recurso ; 

hay gastos que hacen mal tercio , 

síndico , juez de comercio , 



— 8,T^ 



Diego 
Conr. 



Diego 
Conr. 



Diego 
Conr. 
Kag. 
Conr. 

Lai. 



contador, juez de concurso. 

Y esa es gente tan sutil , 

que se cobran ai momento 

Y siempre el tanto por ciento ! 
Esos se absorben dos mil! 

No precisarán de escuelas, 
el peor es sabio profundo. 
Esquilman á todo el mundo. 
Son , chico , unas sanguijuelas 
Hasta luego. Qué cabeza! 

Y la carta ? 

Tú la llevas. 
Cierto. 

Que vengan las nuevas. 
A vapor y con presteza. 
Vuelvo, Laura. ( Tase. ) 
No tardar. 



ESCENA XVIII 



LOS MISMOS MENOS CONRADO 

Mag. Que llegue á tiempo , Dios mió. 

Diego El es grande y en'ei fío. 

A mi lienzo ; á trabajar. (con inspira- 
ción. } 

Este cuadro está pagado , 

hay que concluirlo , es preciso ; 

saldré bien dei compromiso , 

porque hoy estoy inspirado. 

Tengo aquí, de la deshonra, 

un lienzo , pensado está. 
Mag. Y qué representará ? 

Diego • Los mercaderes de la honra. 

Pondré enjuego la ambición , 

en lucha la hipocresía , 

la miseria, ia falsía, 

el dolo , la corrupción. 



- 84 — 

Un lienzo descomunal 

con tintas suaves y duras ; 

ya verás , veinte figuras 

de tamaño natural. 

Un lienzo 

Mas. Explícalo , di. 

Diego Ya verás mi pensamiento, 

un cuadro de sentimiento. 

Si te digo que esta aquí ! ( golpeándose la 

frente. ) 

( Pausa. ) 

De la honra los mercaderes 

son tantos , tan pertinaces , 

todos con distintas faces 

é idénticos procederes. 

Ocultan su fin villano 

cuando al prójimo despojan ; 

son los que la piedra arrojan 

y luego esconden la mano. 

Esos, Laura, multiplican 

y solo son los que medran , 

que ante el crimen no se arredran , 

que la virtud sacrifican. 

Que tras la moral mas seria 

á la familia despojan 

y después un pan le arrojan 

que ha amasado la miseria. 

Con aire de protección 

entran con paso valiente; 

son , cual la astuta serpiente 

que muerde en el corazón ! 

Ese es el cuadro quegraba 

la mas austera verdad , 

que empieza en la sociedad 

y en el patíbulo acaba. 

Cada cual marcha á su fin 

mas ó menos obcecado» 



— 85 — 

ESCENA XIX 

los mismos Y coneado ( Este entra fatigado y se sienta 
en el primer sillón. ) 

Conr. Sapristi, vengo cansado.... 

No llegó Don Agustín? 
Diego No. 

Conr. Pues dijo que venia. 

Mag. Y está arreglado ? 

Conr. Arreglado. 

Laü. Me alegro. 

Conr. No haya cuidado : 

todo termina en el dia. 

Los diez que tanto deseo 

nos produjo , están de mas. 
Diego Cómo ? 

Conr. Sobran ; ya verás ; 

entramos á prorateo. 

Eran tan solo noventa. 
Diego Mas se salvó?... 
Conr. Bien seguro 

ya se encuentra de su apuro ; 

de sus letras tomé cuenta. 

Traté con los tenedores , 

los que á mi primer amago 

me dieron carta de pago. 





ESCENA XX. 




LOS MISMOS Y DON AGUSTÍN 


Agus. 


Muy buenas tardes , señores. 


Mag. 


Mi cuñado. 


Agus. 


Aquí estoy , Diego 




Cómo está Vd ., Magdalena? 


Mag. 


Bien , y María está buena ? 


Agus. 


Buena está , y vendrá luego. 





— 86 — 


Diego 


Le he mandado á Vd . llamar. „ , .. 


Agus. 


Y á su llamado he venido. 


Diego 


Laura, Magdalena, os pido « 




que nos dejéis conversar. 


Mag. 


Con mucho gusto. 


Lau. 


Nos vamos. 




Hasta luego. 


Mag. 


Volveremos. 


GONR. 


Muy pronto las llamaremos. ( Vanse. ) 




ESCENA XXI 




DIEGO, CONRADO Y DON AGUSTÍN 


Diego 


Ahora ya solos estamos. 




Ha sufrido Yd. un fracaso. 


Agus. 


Es cierto. 


Diego 


Triste desgracia. 


Agüs. 


Pero.... 


Diego 


La suerte rehacía. . . . 


Agus. 


He dado, Diego, un mal paso. 




Todos lo saben a fé , 




y al verme en tan triste suerte 




solo me espera la muerte. 


CONE. 


No se desespere usté. 


Agus. 


Mi porvenir es sombrío ; 




ya nada espero ni anhelo ; 




mi esperanza está en el cielo. 




i Pero mis hijos ! ¡ Dios mió ! ( Desplo- 




mándose en un sillón ) 


Diego 


Pero sus hijos 


Agus. 


Quizas 






CONR. 


No, jamás la Providencia 




nos abandona ¡ jamás ! 


Agus. 


Cansado ya de sufrir , 




hoy no sé , Diego , quehacer. 


Diego 


Señor , querer es poder : 



87 — 



Agus. 



Diego 



Agus. 
Diego 
Agus. 



Diego 



Agus. 
Diego 



Comí. 

Diego 



Agus. 
Diego 

Agus. 
Diego 



fíe usté en el porvenir í 
Mas lan oscuro lo veo, 
tantas desdichas me augura, 
que en mi insensata locura 
de morir tuve deseo. 
De morir?.... y de esa suerte 
á su familia Salvaba? 
Noesposibla , vd. soñaba. 
Sí, soñaba con la muerte. 
Y ahora ? 

Consolador 
un bálsamo aquí recibo ; 
es el primer lenitivo 
que siente mi cruel dolor. 
Soy muy desgraciado , Diego !. . .« 
Yo , qué á vd. le he ofendido. 

A mí vd ? no he comprendido 

esa ofensa ; y -yo le ruego 
no hablar mas , eso es quimera. 
Hablemos dé lo presente , 
soy su amigo... y francamente , 
ahora serle útil quisiera. 
Útil ! si esa suerte rehacía 
no me abandona , me sigue !. . 
Bien haya aquel que consigue 
un amigo en la desgracia 1 
( Yo no sé cómo empezar , 
me encuentro tan preocupado , 
que.... Káblaie tú, Conrado. ) 
Como tú , no sé qué hablar. 
( Pues bien, yo comenzaré ; 
pero si me duele el alma!. . « . 
En fin , Diego, mucha calma. ) 
Y bien, qué me dice usté? 
( No hay mas remedio, á la brecha. ) 
(Quizá mi ofensa recuerda. . . ) 
( Que ignore tu mano izquierda 
el bien que hace tu derecha. 



Prescripción bella ; es al fin 

del evangelio. ) 
Conr. 7^e¿I¿4 (Adelante: 

no tJBftjwwff un instante. ) 
Djego Oiga vd., don Agustín : 

me llamará , con razón , 

entrometido, consiento ; 

pero, qué quiere vd ? siento 
/ y obro con el corazón. 

No se ofenda. 
Agus. Mal pudiera 

ofenderse el que ha ofendido ; 

y aquel que tanto ha sufrido 

aun sufriendo mas, espera. 
Diego Conrado , haz el sacrificio: 

dilo tú. 
Conr. Es imposible. 

Diego Ah ! Dios mió, cuan horrible 

es confesar un servicio. 
Conr. Bien está : yo lo diré 

Don Agustin , mucha calma. 
Diego Cielos ! se me parte el alma. . . . 
Agus. Hable, Conrado, hable usté. 

Conr. Que está vd. salvado. 
Diego Sí. . . . 

Agus. Cómo ?. . . . qué ? 

Diego Dilo , Conrado. 

Conr. Sí , Don Agustin , salvado. 

Agus. Mi honra I.... ( fuera de sí ) 

Conr. La tiene usté aquí. ( .En- 

señando Ze una carta ) 
Agus. en un delirio me embriago , 

ó se trastorna mi mente.... 
Conr. No señor , ya está solvente : 

esta es su carta de pago. ( Entregán- 
dosela ) 
AG¥S. Verdad 1... sus firmas!., salvado!.. {Exa- 

minando la carta } 



— 89 — 



Cómo, y quién la ha conseguido ? 

Diego Quizá algún amigo ha sido. . . . 

Agus. Yd.?. . . [á Diego.) 

Diego Yo? 

Agus. Usted, Conrado!. . . . 

Conr. No sé quién, é importa poco. 

Diego Hablemos ya de otro asunto. 

Agus. Pero. . . .yo. . . . 

Diego Ponga usted punto. 

Agus. Pero sí me vuelvo loco! . . . 

Diego Mudemos conversación. 

Agus. Mas. . . . 

Conr. Ni una palabra, le ruego. .. . 

Diego Magdalena!. . . . 

Mag. Ya voy, Diego, ( desde 

adentro.) 

Conr. Concluyó la interdicción. 

ESCENA XXII 

LOS MISMOS, MAGDALENA Y LAUKA 

Laü. Fué muy larga la. entrevista. 

Conr. No mucho. 

Mag. Pues no fué nada. 

Laü. El tema? 

Conr. La Inmaculada 

que terminará el artista ! 
Mag. Del arte hablaban? 

Conr. Si tal. 

Mag. Me felicito. 

Laü. y Conrado? 

Diego También defendió animado 

el arte. 
Lau. Siempre es igual. 

Mag. Me dijo Vd. al entrar (á D. Agustín.) 

que mi hermana aquí vendría?.... 



Agüs. 
Mag. 

Agus. 
Mag. 
Agus. 

Conr. 

Mag. 
Diego 
Mag. 
€onr. 



María 
Mag. 



María 
Mag. 

Diego 

María 

Laü. 

María 



Agus. 



Creó no debe tardar. 

De verla tengo deseo- 
está siempre tan lozana? 
Ahí sufre tanto su hermana» 
Y está aqui en Montevideo v 

Aquí; su vida es llorar ' 

Santillana halló Ja pista. 
Calle de la Reconquista 
primera puerta al doblar. 
Te acuerdas? 

El tiempo pasa... 
Era una casa muy buena 
Yyoá Laura, Magdalena,' 
la conocí en esa casa. 

ESCENA ULTIMA 

LOS MIS M OS Y iíAKlA 

Permiso. .. . 

Hermana querida: 
estrecha mi seno amante» 

Vamos, Diego, es este instante 
el mas feliz de mí vida! 

Cómo estás ? y Jos níñitos ? 

Ahora los tengo á mi Jado. 

Cuánto, cuánto habrás gozado 

besándolos, pobrecitos ! 

Maria, me toca á mí: 

quiero estrecharle la mano 
Gracias dignísimo hermano 

Yo también estoy aquí. 
Fué tan grande la impresión 
al estrechar á mi hermana 
qut vi á vd. y á Santillana 
pero me ahogó la emoción.' 
Cuánto bien hoy se eoociliá 
después de rudos dolores I 



— 91 — 



Aquí están Jos protectores 
de nuestra pobre familia » 

Diego No es verdad. 

Agus. " ,-,, i • 

„■, , ■ El bien. amasa 

y de ocultarlo halla modos L„„ 

JMag. Hov vamos á comer todos 

Arre Pobremente, pero en casa. 

agus. Acepto. 

Lait * . , Con sus cariños 

Marta v U16n ??• es feJiz ' Magdalena ? 

MÍn» v° mand ° bU8Car tuS ni ^S. 

Sí? v a entonces es cosa s éria. 

ma«; a ^ araandar,osbuscar - 

María Oh I jamás he de olvidar 

n,™ El lujo de la miseria. 

Diego Mana, tienes razón; 

no mas lujo ni opulencia, 
el lujo está en la conciencia 
yeolafádej corazón. 
Si lo s.ibes apreciar 
y mi coi sejo ao olvidas, 
a tu es .wso nunca pidas 
mas d< i ,,j ue puede dar, 
j mu '" 1 ;i - s 'ata una arteria 
de tu ion herido 
Jama.- s )jvid ' 

El li i rri.a. 



m Esta obra no puede representarse sin benepk 
ato del autor,' quien se reserva él derecho de % 
propiedad. 



RARE BOOK 
COLLECTION 




THE LIBRARY OF THE 

UNIVERSITY OF 

NORTH CAROLINA 

AT 

CHAPEL HILL 



PQ6217 
.T44 
v.241 
no. 1-14